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		<title>Primer blog : Primer blog</title>
		<link>http://unavocemalaga.creeblog.com/Primer-blog-b1.htm</link>
		<description>Tu primer blog</description>
		<lastBuildDate>Sun, 21 Mar 2010 21:45:48 GMT</lastBuildDate>
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			<title>Primer blog : Primer blog</title>
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		<title>Mirad el árbol de la Cruz</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2010-03-11T00:53:03Z</pubDate>
		<description>Un artículo en defensa de la centralidad del crucifijo en el altar y la liturgia, y firmado por don Ramón Fernández Ruiz, publicado recientemente en el boletín de la Hermandad de la Borriquita, en Jerez de la Frontera, Cádiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;5&quot;&gt;Mirad el arbol de la cruz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Los cofrades, siempre hemos sido amantes de los signos y representaciones de lo sagrado. Nos hemos criado dentro de un ámbito en que las imágenes cobran gran importancia en la celebración de nuestros cultos tanto a nivel litúrgico o piadoso, tanto en su uso en colectivo como en particular. Y no nos hemos conformado con tener la imagen cristífera y mariana, o del santo con vinculación histórica o por las razones que sean. Nos hemos encargado de llenar de motivos inconográficos los enseres que hemos ido creando para ese culto, como en los techos de palio, respiraderos, las esquinas o cartelas de los paso de Cristos, banderines, estandartes y a nivel personal, carteras, salvapantallas de ordenadores, etc y nuestros jóvenes hasta empapelar sus cuartos de posters de “santos”.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Por eso nos duele ahora esta manía de retirar de manera oficial los crucifijos y símbolos religiosos que había incluso en sitios que ni nos habíamos percatado si no fuera por estas cosas que socialmente no se habían pedido. Los crucifijos se han utilizado como cortinas de humos para que desviar la atención por no saber arreglar los verdaderos problemas y fracasos sociales.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Pero esta manía iconoclasta, o antisímbolos religiosos no es sólo cosa de Zapatero. Ese quizás se haya subido al carro de “laicalizar” lo que que quedaba sacralizado. Ni los padres de Zapatero, imaginaban que su hijo iba a ser presidente del Gobierno. Lo más que esperarían era que se legalizara algún día el PSOE, cuando esa manía de “laicalizarlo” todo había empezado, y precisamente desde dentro de la misma Iglesia. Todo y sobre todo en la Iglesia, se disfrazaba en un aire de modernidad, de que fuera todo &lt;em&gt;“mas chachi pirul, más guay”&lt;/em&gt;. Una época dura para nuestras cofradías, y precisamente desde dentro de la Iglesia, donde la religiosidad popular era algo un poco “fanático, superstición, desfasado…” donde era dificil encontrar un cura que predicara a las cofradías. Era la epoca en que “la mala interpretación” del concilio Vaticano II arrasó cajoneras de ornamentos, incluso retablos, altares desmantelados, capillas arrasadas para simplificarlas. Sotanas y hábitos desterrados para los curas, frailes y monjas modernizarse vistíendose de laicos.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Los altares siempre los presidía la imagen del crucifijo. La liturgia giraba en torno a esa representación de la máxima muestra de amor de Dios al Hombre. Los gestos de inclinación de cabeza o de elevar la vista según ponías las rúbricas era en torno a el crucifijo, que estaba presidiendo en medio del altar, ya tuviera este retablo, pintura o lo que fuera. Entronizado como preside el retrato del rey en un salón de plenos de un ayuntamiento o cualquier tribunal. Es decir en medio de la pared prinicipal o en la que está la presidencia. No en un lado, o en una foto sobre la mesa en un ladito.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;El crucifijo es retirado del centro con la excusa de la “Misa hacia el pueblo”. Queda atrás, o se pasa a un lado. Ya no preside el altar, para no quitar protagonismo al ministro. &lt;u&gt;Es decir la representación del Jefe, queda desplazada para no quitar protagonismo a su Operario.&lt;/u&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Se ha cambiado el protagonismo del Sagrario y del Crucifijo por la sede.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Hasta el Concilio Vaticano II, todos los fieles tanto de Oriente como de Occidente, dirigían la mirada en la liturgia hacia la Cruz, incluido los sacerdotes durante la celebración. No es que dieran la espalda a los fieles, al contrario. Sacerdote y fieles miraban en la misma dirección.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Con la idea de que el pueblo participara más, se cambió la orientación del celebrante. De esta manera ha ganado protagonismo la figura del sacerdote en detrimento de la Cruz que presidía la celebración y del Tabernáculo. La liturgia más que “versum populum” se ha vuelto “versus presbiterum”&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Ese ha sido el cambio más visible de la reforma litúrgica posconciliar. Para dar más la idea de que la comunidad participa en la cena del Señor. Aunque al desarrollarse de pie, da más la impresión de que más que una cena es un aperitivo.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Si vamos a un concierto, el protagonista es la orquesta por supuesto. ¿pero que pensaríamos si el director se colocara dirigiendo mirando a los espectadores? Sería interesante ir redescubriendo el porque de la orientación en la celebración que ha durado veinte siglos en la Iglesia, y que continúan nuestros hermanos ortodoxos y los demás católicos que no son del rito romano.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Benedicto XVI en su afan de dignificar y buscar la unidad frente a la “creatividad personal de cada cura” ha empezado a dar prioridad a una serie de gestos frente a esto.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Uno de estos gestos el la Cruz, en el centro del Altar, como icono, no como ascesorio. ¿Por qué puede molestar la comunicación visual entre el celebrante y los fieles? &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Desde el momento en que queda entronizada y adorada la cruz en los oficios del Viernes Santo, no es un objteto más o un signo para ayudar o adornar las celebraciones. La cruz nos recuerda que la Sagrada Forma de la Eucaristía es la renovación del Sacrificio de Cristo en la Cruz. Sin necesidad de grandes obras o reformas, Benedicto XVI ha dispuesto que en sus celebraciones esté en medio sobre el Altar o sobre éste la imagen del Crucifijo, por que sólo Cristo debe de estar en el centro de la mirada de todos los que están en la celebración. Aunque su imagen tape a su mismísimo vicario. No es más el siervo que su señor.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Las cofradías sencibles a los signos y la manera de representar lo divino, y desde las parecelas que le han dejado a la hora de la celebración de los cultos, siempre han procurado poner sus imágenes en los centros, y no en un “corner” y nos hemos peleado con el cura, el sacristan o el que sea para conseguirlo. Y a la hora de preparar la mesa de respeto, se sigue poniendo el libro de reglas&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;centrado, y detrás el crucifijo o imagen correspondiente en medio, preisidiendo. En caso de no caber todo, ha quedado desplazado el libro y no la imagen. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;ecxMsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;Esperemos que esa insistencia sobre el significado de la cruz centrada sobre el Altar que tanto insiste el Papa, empieze a calar hondo en nuestras hermandades, en las que hay un terreno muy abonado por su sensibilidad al culto con las imágenes. Un objetivo más para nuestras priostías. Embellezer y dignificar en nuestros cultos, el Altar con su seis cirios, y en el centro el Crucifijo.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;</description>
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		<title>Artículo del padre Daniel-Ange</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2010-02-16T00:10:30Z</pubDate>
		<description>&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;El famoso padre Daniel-Ange, organizador de multitudinarios encuentros juveniles internacionales de oración y autor de numerosos libros de teología, ha hecho unas declaraciones muy favorables al motu proprio Summorum Pontificum. La traducción es de Una Voce Málaga.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;A PROPÓSITO DEL MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;“Ha sido un magnífico acto de coraje de nuestro Santo Padre Benedicto XVI. El ha hecho lo que debía hacer ante Dios y ante la Iglesia Católica que le ha sido confiada. Sin embargo, algunos obispos no parecen haber compartido su magnanimidad, su amplitud de miras y su coraje.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;La belleza de la única liturgia –terrestre/celeste– se refleja en la maravillosa variedad de sus múltiples ritos, como muchos rayos de un único sol. Personalmente, yo he siempre he tenido una profunda empatía por las diferentes liturgias orientales (especialmente la ucraniano-bizantina) que hacen una maravillosa llamada a todos los sentidos. Y es con alegría que celebro a veces con el misal de Juan XIII la misa de mi adolescencia.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Yo desearía, como nuestro Papa, un sano influjo mutuo, una equilibrada influencia recíproca, sin tocar sin embargo la especificidad de cada rito.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Por los jóvenes en todo caso, y por los cristianos de domingo, me gustaría que la Misa llamada tridentina, tuviera las lecturas de la Palabra de Dios en sus respectivas lenguas, así como algunos cantos (como sucedió durante el pontificado de Juan XXIII).&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Me parecería normal que el Leccionario de este rito fuera también enriquecido y que el Santoral se pusiera al día integrando los últimos canonizados, sobre todo aquellos cuya celebración ha sido extendida por Juan Pablo II&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;a la Iglesia Universa. ¿Por qué las mejores en este rito tan bello, que siempre evolucionado ligeramente (bajo Pío XII: Cristo Rey, Sagrado Corazón, San Pío X, etc.) van a detenerse en Juan XXIII? Hay que permanecer fieles a esta ley, tan natural, del árbol que se enriquece con nuevas hojas.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Y para el rito llamado de Pablo VI, querría que se celebrara con el máximo de belleza, sin eliminar toda la gestualidad, la sacralidad, las plegarias que son parte integrante.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Y que partir del Ofertorio –como lo desea ardientemente nuestro Papa– asamblea y celebrante se orientaran juntos: vueltos hacia el Señor que viene como el Sol naciente. Incluso si la iglesia no es –en ocasiones– geográficamente como debiera estarlo… Encuentro personalmente muy inconveniente este “mirar al pueblo” en los momentos más sagrados, más aún cuando esta disposición no ha sido en absoluto preconizada por la reforma litúrgica, como la mayoría de los católicos cree. Fue sugerida por liturgistas, y una vez permitida, aconsejada por los sacerdotes mismos.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Si volvemos a la antigua orientación, el rito ganaría enormemente en dimensión celeste y escatológica del gran Misterio celebrado. Chocaría menos a nuestros hermanos orientales, sean católicos u ortodoxos.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;De la misma forma, evangelio, prefacio y la misma consagración deberían ser cantados como en Oriente. Al menos los domingos y fiestas.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Me gustaría también que en todos los seminarios y casas de formación religiosa, se celebraran regularmente las divinas liturgias orientales y, por supuesto, Misas según la forma extraordinaria. Y al menos de vez en cuando, en las parroquias.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Y en sentido inverso, que en los seminarios, monasterios, conventos que conservan la bella tradición latino-tridentina, se celebre en alguna ocasión el rito latino ordinario, y justamente con el despliegue de solemnidad que también tiene, y evidentemente con el pueblo y el sacerdote orientados conjuntamente.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;</description>
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		<title>En defensa de Benedicto XVI</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2010-01-25T18:24:40Z</pubDate>
		<description>&lt;span style=&quot;line-height: 95%; font-family: &#039;Times New Roman&#039;; color: windowtext; font-size: 16pt; font-weight: normal&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Interesante artículo del filósofo frances, de religión judía, Bernard Henry-Levy, publicado en diversos medios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;EN DEFENSA DE BENEDICTO XVI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; font-size: 14pt&quot;&gt;Desde el momento de su elección, el Papa, que ha retomado de forma irrevocable el diálogo judeocatólico, ha sido víctima de un juicio mediático y ha sufrido la continua manipulación de sus textos &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Habría que dejarse de tanta mala fe, de tantos prejuicios y, para no callarme nada, de tanta desinformación cuando se habla de Benedicto XVI.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Nada más resultar elegido, el Papa ya fue objeto de un verdadero proceso mediático en el que se le tachaba machaconamente de &amp;quot;ultraconservador&amp;quot; (como si un Papa pudiera ser otra cosa que &amp;quot;conservador&amp;quot;).&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Luego vinieron las insistentes alusiones, cuando no las bromas pesadas, al &amp;quot;Papa alemán&amp;quot; y al &amp;quot;posnazi&amp;quot; con sotana, al que, ni cortos ni perezosos, los guiñoles de la tele apodaban &lt;em&gt;Adolf II&lt;/em&gt; (y eso porque, como todos los niños y adolescentes de su edad, fue enrolado en las juventudes del régimen).&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Más tarde le llegó el turno a la manipulación de los textos pura y dura. Por ejemplo, a propósito de su viaje a Auschwitz en 2006, hubo quien pretendió, y a medida que pasa el tiempo y los recuerdos se vuelven más vagos hay quien sigue pretendiendo -y repitiendo igual de machaconamente-, que el Papa se habría referido a los seis millones de muertos polacos como a víctimas de una simple &amp;quot;banda de criminales&amp;quot;, sin precisar que la mitad de ellos eran judíos (en este caso, el infundio es apabullante, pues, en realidad, aquel día, Benedicto XVI habló de los &amp;quot;jerarcas del III Reich&amp;quot; que intentaron &amp;quot;aplastar&amp;quot; al &amp;quot;pueblo judío&amp;quot; y borrarlo de la faz de la Tierra &lt;em&gt;-Le Monde &lt;/em&gt;del 30 de mayo de 2006-).&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Y ahora, tras una visita a la sinagoga de Roma -a la que precedieron otras dos a las de Colonia y Nueva York-, la guinda la ha puesto el mismo coro de desinformadores, que esta vez ni siquiera ha esperado a que el Pontífice cruzara el Tíber para anunciar, &lt;em&gt;urbi et orbi,&lt;/em&gt; que ni ha encontrado las palabras apropiadas, ni ha hecho los gestos adecuados, y, por tanto, ha fracasado...&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Así que, como el acontecimiento es muy reciente, me voy a permitir poner algunos puntos sobre algunas íes.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Al recogerse ante la corona de rosas rojas depositada frente a la placa conmemorativa del martirio de los 1.021 judíos romanos deportados, Benedicto XVI no hizo sino cumplir con su deber, pero lo cumplió.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Al rendir homenaje a los &amp;quot;rostros&amp;quot; de los &amp;quot;hombres, mujeres y niños&amp;quot; arrestados en el marco del proyecto de &amp;quot;exterminio del pueblo de la Alianza de Moisés&amp;quot;, Benedicto XVI dijo algo evidente, pero lo dijo.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Hay que dejar de repetir como loros que -cuando reproduce palabra por palabra los términos de la oración que Juan Pablo II pronunciara 10 años atrás en el Muro de las Lamentaciones, cuando pide &amp;quot;perdón&amp;quot; al pueblo judío pogromizado por el furor de un antisemitismo que durante mucho tiempo fue de origen católico, y lo pide, insisto, leyendo el propio texto de Juan Pablo II- Benedicto XVI hace menos que su predecesor.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Cuando declara, tras una segunda estación ante la inscripción conmemorativa del atentado cometido en 1982, en Roma, por unos extremistas palestinos, que el diálogo judeo-católico entablado por el Vaticano II es ya &amp;quot;irrevocable&amp;quot;; cuando anuncia que pretende &amp;quot;profundizar&amp;quot; y &amp;quot;desarrollar&amp;quot; el &amp;quot;debate entre iguales&amp;quot; que representa el debate con esos &amp;quot;hermanos mayores&amp;quot; que son los judíos, a Benedicto XVI se le puede acusar de todo lo que se quiera, pero no de &amp;quot;congelar&amp;quot; el proceso abierto por Juan XXIII.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Y luego, en cuanto al asunto de Pío XII... Si es necesario, me detendré en el caso de Pío XII, que es enormemente complejo.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Me detendré en el caso de Rolf Hochhuth, autor de la famosa obra &lt;em&gt;El vicario,&lt;/em&gt; que abrió, en 1963, la polémica sobre los &amp;quot;silencios de Pío XII&amp;quot;.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Me detendré, en particular, en el hecho de que este ardiente justiciero es también un conocido negacionista, condenado varias veces como tal, y cuya última provocación consistió en una entrevista, publicada hace cinco años en el semanario de extrema derecha &lt;em&gt;Junge Freiheit,&lt;/em&gt; en la que defendía a David Irving, que niega la existencia de las cámaras de gas.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Por ahora, sólo quiero recordar, como acaba de hacer de nuevo Laurent Dispot en la revista que dirijo &lt;em&gt;-La Règle du Jeu-, &lt;/em&gt;que, en 1937, el terrible Pío XII, que todavía era el cardenal Pacelli, fue coautor de la encíclica &lt;em&gt;Con viva preocupación,&lt;/em&gt; que sigue siendo, aún hoy, uno de los manifiestos antinazis más firmes y elocuentes.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Por ahora, para restablecer la exactitud histórica hay que precisar que antes de optar por la acción clandestina, antes de abrir, sin decirlo, sus conventos a los judíos romanos perseguidos por los sicarios fascistas, el silencioso Pío XII pronunció unos discursos radiofónicos (por ejemplo, los de las navidades de 1941 y 1942) que después de su muerte le valdrían el homenaje de Golda Meir, que sabía lo que significa hablar y no dudó en declarar: &amp;quot;Durante los diez años del terror nazi, mientras nuestro pueblo sufría un martirio espantoso, el Papa alzó su voz para condenar a los verdugos&amp;quot;.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Y, por ahora, lo asombroso es que todo el peso, o casi, del ensordecedor silencio que se hizo en el mundo entero alrededor de la Shoah recaiga sobre uno de los soberanos de aquel tiempo que: &lt;em&gt;a)&lt;/em&gt; no tenía ni cañones ni aviones a su disposición; &lt;em&gt;b)&lt;/em&gt; según la mayoría de los historiadores, no escatimó esfuerzos para compartir con aquellos que los tenían la información de la que disponía; &lt;em&gt;c)&lt;/em&gt; salvó -sí, él-, tanto en Roma como en otros lugares, a un gran número de aquellos de los que se sentía responsable moralmente. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: windowtext; font-size: 14pt&quot;&gt;Último apunte en el &lt;em&gt;Gran libro de la bajeza contemporánea:&lt;/em&gt; ya se trate de Pío o de Benedicto, se puede ser Papa y chivo expiatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: windowtext; font-size: 10.5pt&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;Traducción de José Luis Sánchez-Silva&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;</description>
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		<title>Elogio fúnebre del Padre Mariné</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2010-01-13T01:47:39Z</pubDate>
		<description>&lt;span style=&quot;color: black; font-size: 16pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Por alguno de esos incomprensibles designios que la Providencia nos tiene reservados fui el último sacerdote que tuvo el privilegio de conversar com mosén Mariné. En varias ocasiones lo habíamos visitado en estos últimos años en alguno de sus ingresos hospitalarios. Intuíamos que esta era la última ocasión en que íbamos a verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su pensamiento era lucidísimo. Hablaba con normalidad aunque en varias ocasiones se le veía agitado por las molestias que ciertamente le causaban alguno de los aparatos que le ayudaban a mantenerse en vida. El trato que recibió del personal sanitario del Hospital del mar fue excelente. A su lado la fiel señora Amparo, verdadero ángel tutelar, estuvo pendiente de cualquier detalle que pudiera hacer menos dolorosos los momentos por los que atravesaba. También desde el punto de vista religioso estuvo bien atendido tanto por el capellán del hospital como por los diversos sacerdotes que en días anteriores le habían visitado. Detalle de extraordinaria cortesía, que le honra como obispo y como caballero, fue la visita del Cardenal-Arzobispo de Barcelona en la noche de Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mosén Mariné sabía que se estaba muriendo, pero pudimos charlar con absoluta serenidad, como si de un día cualquiera se tratase. Confiando quizá en las muchas ocasiones que en su vida había practicado la comunión de los nueve primeros viernes ó en la asistencia que su santo patrón, que lo es también de la buena muerte, le dispensaría, nuestro querido mosén se tomaba esos últimos momentos de su existencia con absoluta tranquilidad. Como los santos que, aún advertidos del final de su existencia, no dejan de hacer lo que están haciendo, porque están cumpliendo con la voluntad de Dios, porque están siempre en su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocas horas después las nubes derramaban su llanto sobre la ciudad de San Paciano y Santa Eulalia, como si se hubiesen querido unir al de quienes tanto lo estimábamos. No se trataba de un agua de rocío vivificador, pero tampoco de una tormenta estridente, sino de una lluvia resignada como lo fueron las lágrimas de Nuestro Señor ante la muerte de su amigo Lázaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noventa años de vida y sesenta y cinco de sacerdocio dan para mucho y más cuando se trata de un infatigable y esforzado sacerdote como lo fue nuestro padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvimos el placer de conocerlo hace ya muchos años, en la Parroquia que durante muchos años regentó y materialmente edificó, San Félix Africano. A veces -bromeando- le decíamos que aquello parecía la piscina de Siloé a la que iban esperando el milagro tullidos, ciegos y paralíticos. Allí acudía gente de toda Barcelona. No importaba la clase social. Salía una duquesa y entraba un grupo de gitanos. Lo llamaban el padre de los gitanos, porque allí los acogía, los bautizaba, los casaba y respetaba sus antiguas tradiciones. Pero daba igual que se tratase de personas opulentas como de mendigos. Todos se beneficiaban de su ayuda tanto espiritual como material. Y es que mosén Mariné a todos acogía. Aquellos a los que las puertas de las iglesias se les cerraban encontraban acogida en San Félix. ¡Cuántos bautizos y bodas allí se celebraron de personas a quienes en otras parroquias se había despreciado! ¡Cuántos sacerdotes de paso por Barcelona podían allí celebrar la Santa Misa, mientras muchas parroquias estaban siempre cerradas! Y -sobre todo- ¡cuántas vocaciones fructificaron en seminarios de todo el mundo -gracias a mosén Mariné- mientras en la Archidiócesis de Barcelona disminuían aceleradamente! Si el sacerdote es el dispensador de sacramentos, mosén Mariné fue esencialmente eso, sacerdote, como lo fuera el Santo Cura de Ars.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació al año siguiente de finalizar la Primera Guerra mundial. Como tantos de sus coetáneos vivió momentos de sufrimiento. Fue movilizado durante nuestra Guerra civil y conoció a muchos que sufrieron el martirio durante la persecución religiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrió en edad muy tierna su vocación sacerdotal y fue siempre fiel a ella. Gustaba mucho de recordar como a sus quince años tuvo la oportunidad de ver personalmente en Barcelona al cardenal Pacelli, legado pontificio al Congreso eucarístico de Buenos Aires, quien años después sería S.S. el Papa Pío XII, el Pastor Angelicus. Y algo de ese carácter angélico tenía también la personalidad de mosén Mariné. Siempre dispuesto, haciéndose todo para todos. Nunca tenía una negativa para nadie: innumerables moribundos recibieron su atención en cualquier lugar y a cualquier hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamaba mucho la atención el hecho de que era querido no sólo entre sus feligreses, que incluso acudieron a él para que nos solicitase el pronunciar el pregón de las fiestas del barrio, sino que encontramos personas que le apreciaban mucho en casas regionales, en celebraciones castrenses, en parroquias distantes... Al contrario que el héroe de Zorrilla, subió a los palacios y bajó a las cabañas pero para enaltecer la virtud y para dejar recuerdo dulce de si. En este Año sacerdotal fallece a uno de los más eximios modelos de sacerdote que hemos conocido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el fallecimiento de mosén Mariné la archidiócesis de Barcelona pierde quizá al último representante de una tradición de eclesialidad. El esplendor de las grandes figuras sacerdotales del siglo XIX y comienzos del XX, después del implacable tamiz del martirio -como el que sufrió el próximamente beato Dr. Samsó- fue recuperado después de la contienda. Ordenado sacerdote por el Dr. Modrego, mosén Mariné vivió el desafío de restaurar la vida religiosa de Barcelona, de apagar los odios, de reconciliar. Él y muchos otros eclesiásticos de gigante talla se empeñaron en ello. ¡Y vaya si lo consiguieron! Basta pensar en lo que eclesial y socialmente significó el XXXV Congreso eucarístico internacional celebrado en Barcelona en 1952. Mosén Mariné tuvo la suerte de vivir unos momentos -privilegiados en la historia- en los que la Catolicidad se respiraba en el ambiente, en que Dios era debidamente honrado en todas las esferas de la sociedad. Y convencido de su vocación y fiel a la Tradición de la Iglesia, nunca vaciló cuando muchos de sus integrantes iniciaron aquello que con patéticas palabras Pablo VI definió como autodemolición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras muchos eclesiásticos abandonaban el camino por el que a lo largo de la Historia de la Iglesia los santos habían transitado, mientras corrientes teológicas absurdas se interrogaban sobre la identidad sacerdotal, mosén Mariné siempre lo tuvo claro, el sacerdote era el alter Christus, el que renovaba en el altar el sacrificio de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el fallecimiento de mosén Mariné evocamos hoy el recuerdo de muchos religiosos que en torno a la Asociación de sacerdotes y religiosos de San Antonio María Claret y la Hermandad sacerdotal española, arropados por monseñor Guerra Campos, el cardenal Marcelo González y algún otro prelado, continuaron fieles a la Tradición de la Iglesia. Nos vienen a la memoria las figuras de mosén Bachs, Vilaseca, del padre Oltra, de los jesuitas Roig Gironella, Solá, Alba, Udina Martorell, Piulachs, del sagrado orador Ricart Torrens, del latinista Félix Lasheras, de mosén Serinanell, del salesiano Ángel García… Es conmovedor el relato de aquellos momentos que el canónigo Luis Madrid Corcuera detalla en su libro “Historia de un gran amor a la Iglesia no correspondido”. Sólo Cristo y nosotros el día del Juicio final sabremos lo que estos meritorios eclesiásticos llegaron a sufrir. Mosén Mariné no cejó nunca en su empeño de llevar las almas a Cristo. Fue humilde, fiel servidor de Cristo, trabajador infatigable. No es extraño que cuando la maledicencia de muchos hermanos suyos en el sacerdocio urdían manejos contra su persona un eclesiástico de gran inteligencia, cual fue el cardenal Jubany, los acallara con autoridad diciendo que nadie molestase a mosén Mariné. Aunque no estuviese de acuerdo con algunas de sus decisiones, su fino olfato le decía que mosén Mariné era un abnegado sacerdote que irradiaba santidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admirador de ese personaje providencial que fue Juan Pablo II y del entusiasmo del pueblo polaco por la devoción a María, cuando gran parte del clero los ridiculizaban, mosén Mariné entronizó una imagen de la Virgen de Czestokova en su parroquia y ningún domingo, después de la misa solemne, dejaba de invocar a María sin pecado concebida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en la mayor parte del mundo la misa codificada por san Pío V era marginada y sus devotos perseguidos y humillados, mosén Mariné no dejó nunca de celebrarla y qué satisfacción fue para él ver como el Papa felizmente reinante, Benedicto XVI, afirmaba finalmente que siempre estuvo en la verdad, que nunca el rito fue abolido, como lo fue el constatar hace sólo algunas semanas que aquel legado apostólico cuya visión tanto impresionó al adolescente Mariné, el Papa Pacelli, veía aprobado el decreto reconociendo sus virtudes heroicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el fallecimiento del padre Mariné acaba un capítulo de la historia de la archidiócesis de Barcelona. Aquellos clérigos formados en la ortodoxia de la Teología, de los latines y de los gregorianos han dejado de existir. La Iglesia triunfante de otrora, norte de la sociedad, casi pregustación del Reino de los cielos no es hoy en día más que una organización como tantas otras, que tiene que acostumbrarse a vivir en minoría cuando no en persecución, con una mínima aceptación social, con unos servidores fracasados y desmotivados, con todos sus tesoros echados a perder, y sus fieles como un pequeño resto de Israel agonizante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encomendemos a Quien todo lo puede el alma de nuestro amado mosén José Mariné para que el Sumo Sacerdote, al que tantas veces tuvo entre sus manos bajo la especie del Pan de la Eucaristía, lo acoja ahora en las suyas, porque mosén Mariné fue esencial y ontológicamente sacerdos, sacerdote, siempre sacerdote, sólo sacerdote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José-Apeles Santolaria de Puey y Cruells, pbro.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 16pt&quot;&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;</description>
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		<title>Magnífico artículo de un prestigioso jesuíta</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-12-19T20:38:28Z</pubDate>
		<description>&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Editorial del padre Kenneth Baker, S.J., director de la prestigiosa revista &lt;em&gt;Homiletic &amp;amp; Pastoral Review&lt;/em&gt;, diciembre de 2009.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Es indudable que hemos constatado una crisis extrema en el conocimiento del latín en la Iglesia Católica desde el Vaticano II. Indudablemente&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;no estaba en el espíritu de la mayor parte de los obispos presentes en el Concilio, que el aprobar la utilización de la lengua vernácula en la liturgia de la Iglesia llevara a la casi desaparición del latín tanto entre los obispos como entre los sacerdotes.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;He aquí algunos ejemplos de lo que quiero explicarles. La mayor parte de los sacerdotes recientemente ordenados no conocen bastante el latín para celebrar la Misa según la forma extraordinaria. La mayor parte de los obispos designados para reunirse en los sínodos en Roma son incapaces de comprender el latín cuando es utilizado. No saben ya leerlo o hablarlo. He sido testigo personalmente de esto desde hace 35 años. ¡Y esto ocurre en una Iglesia cuya lengua oficial es el latín! Muy importantes documentos del Vaticano, que durante más de 1.500 años eran escritos en latín, son ahora escritos en lenguas vernáculas y posteriormente traducidos al latín. Un buen ejemplo de esto es el del Catecismo de la Iglesia Católica, que fue redactado en francés y posteriormente traducido al latín.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;La indiferencia hacia el latín en los seminarios comenzó sobre 1960. El Papa Juan XXIII intentó detener el declive del latín promulgando su constitución apostólica &lt;em&gt;Veterum Sapientia&lt;/em&gt; en 1962. Pero tantos los obispos como los superiores religiosos no aplicaron el deseo del Pontífice y no obligaron a ello, restando letra muerta. Yo recuerdo haber preguntado a un seminarista jesuita al principio de los años setenta si conocía el latín. Me respondió: “No. No hace falta. Todo lo que necesitamos saber está disponible en traducciones inglesas”.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Querría llamar vuestra atención sobre un artículo de esta publicación: “Hacer retornar el latín” del profesor Mark Clark, que enseña latín en el Christendom College, en Front Royal, Virginia. El profesor Clark destaca que cerca de dos mil años de historia, de teología y de cultura católicas son en lengua latina. Aquellos que no conocen el latín, no tienen más acceso a este tesoro que en traducciones vernáculas, pero ninguna traducción puede dar totalmente los matices y el sentido que se encuentra en los originales. Por lo tanto, cuando obispos y sacerdotes ignoran el latín, están privados del acceso directo a las fuentes de la cultura católica. Es una catástrofe de primera magnitud y hay que hacer necesariamente algo. Me han dicho que no hay más que cinco o seis especialistas de latín en Roma misma que sean capaces de traducir en latín documentos como el Catecismo.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Los padres del Vaticano II pensaron que el latín continuaría siendo la lengua común de los sacerdotes en el mundo entero. En su primera constitución sobre la liturgia, declararon: “El uso de la lengua latina, salvo derecho particular, será conservado en los ritos latinos”. Pero, por otra parte, no se daban cuenta realmente de lo que hacían al aprobar el uso de la lengua vernácula “que puede ser muy útil al pueblo”. Esta era una de las “bombas de relojería” disimuladas en los documentos del Vaticano II, que la mayor parte de los obispos que los habían votado no habían advertido.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;¿Es demasiado tarde para que el latín vuelva a ser una lengua viva entre los clérigos y los universitarios laicos católicos? El profesor Clark ve signos ciertos de un retorno posible del latín. Uno de ellos es sin duda la popularidad creciente e incesante de la Misa tradicional latina y el hecho de que ella es cada vez más aceptada en todo el país. El hecho de que el Papa haya promulgado en 2007 el motu proprio &lt;em&gt;Summorum Pontificum&lt;/em&gt;, constituye otro signo. Muchos jóvenes sacerdotes están en vías de aprender latín a fin de poder celebrar la Misa según la forma extraordinaria que encontramos en el Misal romano de 1962. En la basílica de San Pedro, también, constatamos actualmente un renacimiento del canto gregoriano.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Sería una señal fuerte para el retorno del latín que el Papa ordenase a todos los seminaristas que se forman para el sacerdocio católico el deber de aprender a celebrar la Misa en latín. Hay un rumor según el cual esto será estudiado en Roma. Ello querría decir que todos los seminarios deberían de nuevo enseñar el latín, y exigir que al menos se pueda leer para poder ser ordenado. Cuando tuve mi formación de jesuíta en los años cincuenta, las clases eran impartidas en latín, nuestros manuales estaban en latín y el examen oral de fin de año era realizado en latín. Al ser ordenados, podíamos leer, escribir y hablar en latín.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;El latín es un factor de unidad para todos los católicos romanos. Espero y rezo para que el Espíritu Santo inspire a nuestro Papa y a nuestros obispos a fin de que hagan regresar el latín como signo de la unidad de la Iglesia.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;</description>
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		<title>Entrevista a Monseñor Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-11-19T16:40:35Z</pubDate>
		<description>&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;La entrevista ha sido realizada por la web &amp;quot;L´homme noveau&amp;quot;. La traducción al español ha sido realizada por Una Voce Málaga.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; size=&quot;3&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;¿Cómo evalúa usted la aplicación del motu propio Summorum Pontificum hoy en el mundo, en Europa y particularmente en Francia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;De modo general me parece que a dos años de la publicación de Summorum Pontificum la situación está más bien diversificada. Generalizar o simplificar sería injusto. Quizás en Francia y en la zona centro-norte de Europa los problemas son más agudos, pero en un periodo transitorio, las reacciones de orden psicológico y los interrogantes son comprensibles. Las dificultades de responder a las exigencias de los fieles que demandan la celebración de la santa misa en la forma extraordinaria son debidas a veces actitudes de hostilidad o a prejuicios, otras a obstáculos de orden práctico, como el número insuficiente del clero, la dificultad de encontrar sacerdotes capaces de celebrar dignamente según el rito antiguo. Por otra, cuesta trabajo ver cómo se puede armonizar la pastoral y la catequesis habituales en las parroquias. Está claro que los obispos y los sacerdotes están llamados a acoger positivamente las legítimas exigencias de los fieles, según las normas establecidas por el motu proprio, ya que no se trata de una concesión hecha a los fieles, sino de un derecho de los fieles de poder acceder a la liturgia gregoriana. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Por otra parte, es evidente que hay que ser realista y obrar con el tacto necesario, porque se trata también de hacer una labor de formación y de educación en la perspectiva introducida por el Papa Benedicto XVI con Summorum Pontificum. Estamos invitados a considerar las dos formas (de la liturgia) como dos usos de un único rito litúrgico, y por tanto no verlos en oposición, sino al contrario, como expresión de la unidad sustancial de la liturgia. Estamos todos llamados a recibir la &amp;quot;forma mentis&amp;quot; sobre la cual se funda el motu proprio: siendo siempre prioritaria la continuidad de la historia de fe de la Iglesia (&amp;quot;lex crecendi&amp;quot; y &amp;quot;lex orandi&amp;quot;). La renovación del Concilio Vaticano II debe comprenderse en continuidad con la tradición doctrinal de la Iglesia. En la historia de la liturgia, hay crecimiento y desarrollo interiores, pero hay que rechazar toda ruptura o discontinuidad con el pasado. El patrimonio y el tesoro espiritual de la riqueza litúrgica incluídos en la forma antigua del misal romano, visibles de manera especial en el uso antiguo del rito, no deben quedarse al margen de la vida eclesial, sino que deben ser justamente promovidos y apreciados en las diócesis y las diversas realidades eclesiales.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; size=&quot;3&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Muchas demandas de misas según la forma extraordinaria, parecen no poder desarrollarse en razón a una negativa de los sacerdotes o de los obispos. ¿Hay posibilidad de un recurso ante su Comisión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;El procedimiento indicado opr el motu proprio debe ser respetado. Los fieles deben ante todo dirigirse al sacerdote y, si hay dificultades, al obispo. Es solamente en el caso en el que surjan objecciones o impedimientos de parte del obispo para la aplicación del motu proprio que los fieles pueden acudir a la Comisión Pontificia Ecclesia Dei; por otra parte el obispo mismo puede dirigirse a la Comisión, a propósito de las dificultades que puedan surgir por diversos motivos, a fin que la Comisión pueda ofrecer su ayuda y sus sugerencias. Hay sin embargo que precisar que la forma de proceder de la Comisión es institucional, como en cualquier otro organismo de la Curia romana. Los interlocutores de la Comisión son los Ordinarios, obispos y superiores religiosos. Los fieles que lo juzguen oportuno pueden enviar informaciones y señalar eventuales problemas y dificultades a la Comisión Pontificia; la cual se reserva por su parte la decisión de decidir si y de que forma hay que proceder, en contacto con el Ordinario del lugar.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; size=&quot;3&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Un documento de interpretación del motu proprio había sido anunciado hace varios meses. ¿Aparecerá próximamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;En el artículo 11 del motu proprio se dice, entre otras cosas, que &amp;quot;esta Comisión tiene la forma, los cargos y las normas que el Pontífice Romano quiera atribuirle&amp;quot;. Una instrucción debería seguir oportunamente para precisar ciertos aspectos concernientes a la competencia de la Comisión pontificia y la aplicación de algunas disposiciones normativas. El proyecto está en estudio.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; size=&quot;3&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;De una manera más general su trabajo ¿se inserta en el marco eventual de una &amp;quot;reforma de la reforma&amp;quot;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;La idea de una &amp;quot;reforma de la reforma litúrgica&amp;quot; ha estado sugerida en varias ocasiones por el que era entonces el Cardenal Ratzinger. Si lo recuerdo bien, el añadía que esta reforma no sería el resultado de un trabajo de despacho de una Comisión de expertos, sino que ella exigiría una maduración en la vida y la realidad eclesial entera.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Pienso que en el punto al que hemos llegado, es esencial actuar en la línea que indicaba el Santo Padre en la carta de presentación del motu proprio sobre el uso de la liturgie romana anterior a la reforma de 1970, es decir que &amp;quot;las dos formas del uso del rito romano pueden enriquecerse mutuamente&amp;quot; y que &amp;quot;lo que ha era sagrado para las generaciones anteriores, sigue siendo grande y sagrado para nosotros, y no puede de buenas a primeras encontrarse totalmente prohibido, incluso considerado como nefasto. Es bueno para todos nosotros conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia, y darles su justo lugar&amp;quot;. Es así como se ha expresado el Santo Padre. Promover esta línea significa por tanto contribuir efectivamente a esta maduración en la vida y en la conciencia litúrgica que podría llevar, en un futuro no muy lejano, a una &amp;quot;reforma de la reforma&amp;quot;. Lo que es esencial hoy para recuperar el sentido profundo de la liturgia católica, en los dos usos del misal romano, es el carácter sagrado de la accción litúrgica, el carácter central del ssacerdote como mediador entre Dios y el pueblo cristiano, el carácter sacrificial de la santa misa, como dimensión primordial de la cual deriva la dimensión de comunión.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; size=&quot;3&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Sorprendentemente la Comisión encargada de la aplicación del motu proprio Summorum Pontificum a conservado su nombre debido al precedente motu proprio. ¿Hay alguna razón para esta permanencia?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;margin: 0cm 0cm 0pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Soy del parecer que la razón se encuentra en la continuidad substancial de esta institución, teniendo en cuenta la oportunidad de su puesta al día, y de las necesarias integraciones debidas a las contingencias del momento histórico eclesial.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;</description>
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		<title>El Padre Mariné: una vida al servicio de la Iglesia</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-11-08T04:02:44Z</pubDate>
		<description>&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Homilía del Padre Miguel Ángel Barco, con ocasión del 90º aniversario del Padre José Mariné Jorba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;90 AÑOS DE VIDA Y 65 DE SACERDOCIO&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Que momento tan dichoso y sublime a la vez. Poder hoy congregarnos en torno al Altar del Señor, para contemplar a Mosén Mariné celebrar &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Santa Misa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; en esta festividad de Nuestra Señora del Pilar, y en el mismo día que cumple sus 90 años de edad. 90 años de vida, habiendo superado ya también los 65 años de sacerdocio. Yo no sé si debemos felicitarle a usted o felicitarnos a nosotros mismos por la suerte de haberle tenido tantos años infundiendo y defendiendo &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Fe Católica.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; Formando a tantas generaciones a lo largo de esa vida fecunda, sacerdotal, sacrificada y entregada por la causa de Cristo. ¡Que hermoso momento! Como canta el Pregón Pascual cuando dice: “O felix nocte” Que féliz esta noche. ¡Que feliz momento!&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Litúrgica y celebratívamente, y también desde la emoción de todos los que hoy estamos aquí junto a usted.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;No siempre es posible revivir momentos tan gratos como el este que ahora estamos viviendo y celebrando. Ver a nuestro párroco emérito subir al altar de Dios, una vez más, en esta iglesia que después de muchos esfuerzos y sacrificios consiguió levantar con la ayuda de tantas personas que admirados por la entereza y valía de su persona y su vida sacerdotal, supieron que ayudaban y contribuían a la noble causa de levantar un templo donde siempre se proclamara y se aclamara &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Gloria&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; de Dios. Poco a poco, con aquellos donativos sencillos. El primer donativo fue el de una anciana del Asilo Municipal. Cincuenta pesetas. Y después, otros donativos, algunos más cuantiosos, pero de mucho sacrificio. Paso a paso, piedra a piedra, peseta a peseta, el nuevo Templo de San Félix Africano se iba consolidando. El buen hacer de Mosén Mariné difundía el “bonus odor Christi”, el buen olor de Cristo. E incluso fuera de nuestra Barcelona era conocida la buena labor que aquí se desarrollaba. Bastaba seguir semanalmente la hoja parroquial para ir viendo como de todas partes llegaban ayudas para esta parroquia de una barriada sencilla y humilde que levantaba sacrificadamente este templo. Hasta de Alemania llegaba ayuda para llevar hacia delante los nobles proyectos de este párroco. La familia Rosmüller donó la piedra superior del altar. No faltaban a la difunta Teresa y a Hans Rosmüller la misa semanal por su eterno descanso, que solía ser la de los domingos a las 8 de la mañana. Tampoco le faltaban a este bueno y santo sacerdote la oración por sus padres a los que conocimos aquí entre nosotros. Los esposos Juan Mariné y Antonia Jorba. A su padre Juan lo perdimos una noche de Navidad después de &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Misa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; del Gallo. Había estado en aquella Misa de Nochebuena y horas después, se nos fue al cielo. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;Cuantas y cuantas personas han encontrado aquí un lugar de sosiego espiritual, donde siempre se adoró al Santísimo Sacramento con el más profundo respeto. Es muy difícil haber vivido y haber frecuentado San Félix y no tener una piedad eucarística sólida, porque San Félix ha sido una escuela de adoración a &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Eucaristía. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Donde&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; tanto se cuidó la catequesis y los sacramentos. Donde siempre era posible encontrar sacerdotes sentados en el confesionario. ¡Cuántos grandes sacerdotes han colaborado con usted durante esos 32 años que ha regentado esta parroquia de San Félix! Muchos de ellos ya difuntos, como el Padre Ricardo de Olot, Capuchino, con sus largas barbas, gran apóstol de los gitanos del actualmente desaparecido Somorrostro. O Mosen Peiret, capellán castrense, o el padre Miguel Herráez, el Padre Solé, claretiano, que tanto bien nos hizo, año tras año, con sus sermones cuaresmales. O el Padre Félix Lasheras, o el Padre Daniel Frías, o Mosén Narcis Casanovas. Mosén Josep Ricart y el Padre José María Alba, animadores y promotores de &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Unión Seglar&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;, que siempre encontraron aquí un lugar donde ser acogidos, comprendidos y valorados. Y otros tantos de los que seguimos pudiendo disfrutar como Mosén Pedro Muñoz, que después de tantos años de labor sacrificada y silenciosa, ha recibido el gozo de ver como su comunidad religiosa del Oasis, que sigue firme en la tradición, ha obtenido el total y merecido reconocimiento y valoración por parte de &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Santa Iglesia&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; y del mismo Santo Padre Benedicto XVI. Y el Padre Antonio, que en la actualidad celebra la santa Misa tradicional todos los domingos en la parroquia de San Juan Mª Vianney. El Padre Treviño, el padre Cirilo… San Félix ha sido siempre lugar de sacerdotes, porque Mosén Mariné sabía que &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Iglesia&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; era sustentada y alimentada por el ministerio de los sacerdotes. Los grupos de monaguillos que enriquecían las celebraciones, y que ponían un gran entusiasmo en la liturgia bien celebrada. ¡Que años tan hermosos hemos vivido aquí!&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;Con que ilusión, aquel 13 de mayo de 1979, pudimos participar en aquella Solemne Misa en la que Cardenal Jubany, bendijo y consagró este templo. Cuánto sacrificio oculto que solamente Dios y usted conocen. Sabiendo estar siempre a la altura de las circunstancias. En aquellos años de debilidad espiritual, San Félix era un foco de calor y un punto de referencia para la ciudad entera de Barcelona. Cuando los párrocos de la ciudad dejaron de sacar las procesiones del Corpus Christi a la calle, porque había que modernizarse, o por lo menos parecer moderno, que era lo que entonces se llevaba más, aquí siempre se conservó esa manifestación pública de adoración a Jesús Eucaristía. La procesión de San Félix llegó a ser la única de Barcelona que salía a la calle. Ni &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Catedral&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; mantuvo durante unos años esa procesión por el exterior. Pero San Félix seguía contando con un nutrido grupo de adoradores nocturnos que eran un pulmón, un balón de oxígeno para la parroquia. Y usted, mosén Mariné pasaba con los adoradores toda la noche, hasta que de madrugada impartía la bendición con el Santísimo Sacramento y celebraba &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Santa Misa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; ya del nuevo día. Era hermoso entrar en el templo, que permanecía toda la noche con poca luz, y ver a lo lejos como el confesionario del fondo tenía la luz encendida, a las &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;12, a&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; la &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;1 a&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; las 2. Allí estaba Mosén Mariné horas y horas esperando a los penitentes. Yo mismo, muchas veces sentí pereza de confesar, pero aquella luz encendida del confesionario, oprimía la conciencia, y por último acababas acercándote al sacramento del perdón. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Mosén Mariné siempre ha tenido clara conciencia de su condición sacerdotal. Siempre dispuesto y solícito para atender a los enfermos, aunque fuese a horas intempestivas. Acogedor con todos. Animador de los jóvenes de Badalona que como verdaderos apóstoles en medio de un erial, preparaban piadosamente a los niños para la primera comunión que acababan recibiendo en esta parroquia.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;Y como nota significativa, aunque de modo discreto, defensor de la misa tradicional. En más de una ocasión le escuché decir que ese modo tradicional de decir la misa, con el que se habían santificado tantos y tantos santos, no podía ser de repente malo. Algo que había santificado tanto a &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Iglesia&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; no podía ser arrojado por la borda. Y también en más de una ocasión fue acusado a las autoridades eclesiásticas de celebrar con el rito tridentino, pero el obispo de cada momento sabía la gran labor que Mosén Mariné realizaba aquí en todos los ámbitos, y nunca se atrevieron a prohibírselo. Ni el Cardenal Jubany, ni el Cardenal Carles sabían que no podían hacerlo. Ni siquiera cuando en el año 1982 el Santo Padre Juan Pablo II dispuso que se pudiese celebrar el rito tridentino con conocimiento del obispo diocesano, recuerdo que Mosén Mariné fue a visitar al Cardenal Jubany y le pidió permiso para celebrar &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Santa Misa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; tradicional, y el Cardenal le respondió: “Pero, ¿habías dejado de decirla?” Porque el Cardenal sabía que Mosén Mariné seguía firme en esa piadosa tradición. Y por esa razón no tuvo que pedir permiso alguno para volver a celebrar con el antiguo rito, ya que nunca dejo de usarlo.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;Quién no recuerda aquellas hermosas misas de 11, cantadas en latín, que crearon un estilo propio, sin duda alguna. Algunas de las sugerencias que el Santo Padre Benedicto XVI propone para la total adecuación a nuestros días del Rito Romano, Mosén Mariné ya las utilizaba, dando uso por ejemplo al leccionario en lengua vernácula dentro de la misa tradicional. Y si le preguntabas porque usaba los leccionarios modernos con el rito antiguo respondía sabiamente: “Antes no se usaban porque no existían, ahora los tenemos y es bueno y útil usarlos. Si los hubiésemos tenido antes, los hubiésemos utilizado antes.” También la comunidad polaca de Barcelona encontró en Mosén Mariné un padre que supo acogerles y comprenderles, cuando permitió que &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Virgen&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; de Czestochowa fuese entronizada en la capilla construida al efecto dentro del complejo parroquial.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;Cuanto fruto ha dado y sigue dando la vida apostólica de Mosén Mariné. Durante unos años no se le pidió ningún tipo de colaboración desde esta su parroquia, pero él no se quedó de brazos cruzados. Supo dedicar su tiempo y su labor, en los servicios funerarios del Tanatorio de Sancho de Ávila, en &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Capilla&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; de &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Adoración&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; de &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Santa Faz.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; Y actualmente en la capilla de Ntra. Sra. de &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Merced&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; y San Pedro Apóstol de la calle Laforja.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;Hace un par de años, en una de mis visitas a Barcelona, hablando con él, le sugerí que descansara más, que ya no trabajase tanto. Y me respondió que así lo hacía. Que trabajaba de lunes a sábado, y que el domingo, después de celebrar la misa o misas que tuviese esa mañana, dedicaba para él la tarde del domingo. Cuando le pregunté que hacía esas tardes de domingo, me respondió que Dios le estaba colmando de salud y años, y que como ya estaba ya en edad de total jubilación, eso era signo de que Dios quería algo más de él. Que Dios quería que en el ocaso de su vida se dedicase a obras de caridad. Por esa razón, la tarde del domingo la dedicaba a visitar sacerdotes enfermos, algunos de su misma edad, que no gozaban ya de salud, porque estaban ciegos o sordos, o con mascarilla de oxígeno. El los visitaba, les animaba, los confortaba, y si era necesario les llevaba &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Santa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; Comunión.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; Ese era el tiempo que dedicaba para él. Su descansoera hacer obras de caridad. Es una respuesta que impresiona, y que te deja de una pieza. Escuchar que cuando uno tiene tiempo libre es para dedicarse todavía más al amor de Dios. Hay personas, a quienes después de morir les deseamos que descansen en Dios. Mosén Mariné ha aprendido y ha sabido descansar en Dios en vida. Como nos dice el mismo Jesús en el Evangelio: “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre y llevar a cabo su obra”. Mosén Mariné: No tiene usted nada que temer. El Señor devuelve siempre el ciento por uno. Y usted le ha dado mucho a Él. Y todo eso multiplicado por cien, es muchísimo ante Dios.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;“Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”, hemos escuchado en el Evangelio. Es esta una alabanza grande, porque Jesús la dijo cuando su Madre se acercaba a él” Que gran recuerdo de aquellas prácticas de piedad marianas y con qué solemnidad. El Mes de Mayo, con sus avemarías cantadas, &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Novena&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; a &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Inmaculada&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;, o a &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Virgen&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; del Carmen. El rezo diario del Santo Rosario. Y todas las fiestas de María que eran aquí entre nosotros ocasión de cantar y celebrar a María &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Madre&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; del Señor.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;La Santa Misa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; es ciertamente acción de gracias a Dios. Pero permítanos, le demos hoy también las gracias a usted. Su labor está ahí. Y sigue dando fruto. Que Dios le bendiga hoy y siempre, y a nosotros nos ayude a saber ver en este día en que cumple usted sus 90 años, el gozo &lt;span&gt; &lt;/span&gt;verdadero de una vida entregada a la voluntad de Dios. No deje usted de entonar su “Introibo ad altare Dei, ad Deum que laetificat juventutem meam” aunque sea cogido a un bastón, o a veces sentado. Porque el cuerpo envejece pero los que viven en Dios tienen un espíritu joven, eternamente joven, y que todavía rejuvenece más, cuando se tiene a Dios más y más cerca.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;Mosén Mariné: Felicidades en este día.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Felicidades también a la comunidad parroquial, por vuestra asistencia y vuestra presencia. Yo pienso que en conciencia, era para nosotros una obligación justa y necesaria, que hoy no pasáramos por alto este noventa cumpleaños de Mosén Mariné. Estamos con usted junto al altar de Dios. Vamos a celebrar &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;la Santa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt; Misa&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt&quot;&gt;, y vamos a comulgar ese mismo pan partido y compartido, que es el que nos une en la fe, la caridad, en el amor de Dios. Que así sea.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#039;Trebuchet MS&#039;&quot;&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</description>
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		<title>Un regalo para la Iglesia</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-11-07T01:15:23Z</pubDate>
		<description>El padre Santiago Mª Gassin Ordóñez, salesiano, ha escrito un magnífico artículo publicado en el &amp;quot;diario de Cádiz&amp;quot;, 07/11/09, réplica a otro lamentable firmado por fray Pascual Saturio, O.P.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN REGALO PARA LA IGLESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;quot;Soy un sacerdote salesiano, de 39 años, director y coordinador de Pastoral Juvenil en el Colegio Salesiano &amp;quot;Ntra. Sra. Del Rosario&amp;quot;, en Rota (Cádiz). Sólo un par de veces he asistido a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano. Así es como se llama la que, gracias al Papa Benedicto XVI se puede volver a celebrar, si un grupo de fieles que así lo deseen lo soliciten al Ordinario, el cual no podría negarse. Sí he asistido más veces de las que hubiera deseado a celebraciones que más que Misas dan la impresión de espectáculos donde el presbítero se convierte en protagonista central, opacando la centralidad del Señor. He asistido a Misas donde el sacerdote tiene prisa por acabar, añade o suprime textos a su antojo, omite ritos expresivos como el de lavarse las manos y falta sin escrúpulos a las normas que regulan el Culto Divino erigiéndose en dueño de la Liturgia de la que no es más que depositario. He asistido a Misas celebradas con ornamentos indignos e incluso sin ellos; a Misas en que el mismo sacerdote prohíbe a los fieles arrodillarse, porque ello no sería indicativo de una fe adulta; a Misas en que el sacerdote ha obligado a los fieles a comulgar en la mano, en contra de la única forma practicada en la Iglesia desde hace 1500 años y deseada por todos los Papas como nos enseña visiblemente el actual. (La comunión en la mano es una práctica sólo tolerada excepcionalmente por la Iglesia; Pablo VI recordó una y otra vez la obligación de recibir la Comunión en la boca). He asistido a Misas que no expresan el Misterio que representan: la renovación incruenta del sacrificio del Calvario, porque subrayan sólo el aspecto asambleístico. En los años de mi formación al sacerdocio deseé no celebrar de cualquier manera, sino ateniéndome al rico Misal de Pablo VI (que amo, porque lo he visto maltratar tanto), sin necesidad de adornarlo con una hueca y aburrida verborrea, y menos aún, con lamentables payasadas. Ahora, desde que el Santo Padre publicó el Motu Proprio Summorum Pontificum, mediante el cual se puede celebrar la Misa de siempre, también me he propuesto aprender a celebrarla para poner al servicio de los fieles que lo deseen esa riqueza de la liturgia católica, con la que se han santificado miles de hombres y mujeres hasta 1969. Reverendo Padre Fray Pascual, respetándole mucho a usted porque es un hermano en el sacerdocio y porque pertenece a una Orden tan benemérita como la de Predicadores (una de cuyas glorias es el Papa San Pío V, que promulgó el Misal que a usted parece no agradarle), permítame decirle que entre el artículo de usted del 23 de octubre de 2009 en el Diario de Cádiz y la preciosa carta con que el Vicario de Cristo acompañó su Motu Proprio del 7 / 07/ 2007 (¿la ha leído usted?) me quedo con esta última. Aunque no lo veamos en muchos que nos deberían dar ejemplo de ello, gracias a Dios, somos muchos los sacerdotes que, bajo los Pontificados de nuestros amadísimos Juan Pablo II y Benedicto XVI, hemos ido descubriendo el valor de la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y a su Tradición. No creemos en una Iglesia que eleva a la categoría de verdad absoluta sólo un tipo de teología, de moral y de liturgia, en discontinuidad con la Tradición. Benedicto XVI, además de Papa, el teólogo hoy más preclaro de la Iglesia, enseña que la correcta interpretación del Concilio Vaticano II es la de la continuidad con la Tradición de la Iglesia y no la de la ruptura, como muchos han querido imponer desde púlpitos, Seminarios y Facultades de Teología. Enseñar otra cosa que lo que enseña el Papa es confundir y hasta escandalizar a los fieles. Y eso es algo, mi estimado P. Saturio, que no puedo creer que desee hacer un religioso fundado por el gran Domingo de Guzmán para debelar los errores doctrinales de los que no sienten con la Iglesia&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago Mª Gassin Ordóñez, S.D.B.&lt;br /&gt;</description>
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		<title>El testimonio de un joven sacerdote</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-11-02T19:05:42Z</pubDate>
		<description>&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Recibimos estas reflexiones de un joven sacerdote español, sobre la celebración de la Santa Misa, tanto en el vetus como en el novus ordo. Creo que son interesantes para compartir, y animar a otros sacerdotes jóvenes a aprender la Misa tradicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;quot;Hace ya meses que celebré mis primeras Misas en la forma extraordinaria, y quisiera haceros participar de lo que viví en esos días de vacaciones en los que tener que buscar dónde celebrar Misa puede convertirse en un Calvario –nunca mejor dicho–. Permitidme que no diga el lugar donde dije estas Misas. Solamente quiero agradecer con toda mi alma a los amigos que me permitieron celebrar en su piadosa capillita por el don precioso con que me regalaron en los primeros días de mis vacaciones estivales.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Entro ya en materia, sumariamente:&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt&quot; class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;1.&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font: 7pt &#039;Times New Roman&#039;&quot;&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Quien piensa que el latín es un muro infranqueable tiene un temor infundado. Yo siempre que digo Misa solo, la digo en latín. Y quien pone un poco de interés en el Seminario para aprenderlo, tiene tablas de sobra para decir dignamente la Santa Misa. Además, exceptuando las lecturas y partes propias de cada día, hay que tener en cuenta que lo que son las partes del “ordo” de la Santa Misa pronto quedan en la memoria. El hecho de que sean comunes y para toda la Iglesia es una ventaja inmensa. Animo a todos los sacerdotes a perder el miedo al latín.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt&quot; class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;2.&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font: 7pt &#039;Times New Roman&#039;&quot;&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;El mero hecho de revestirse diciendo las oraciones inserta ya en un ambiente “cultual” muy bello y como divino. Quizá se deba a la poca devoción con que me revisto para las Misas del Novus Ordo, pero no puedo dejar de sentir más “intimidad” con el Señor, más como quien se viste las armas para una batalla, o el traje de novio para su novia, o el traje de Cristo Sumo Sacerdote.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt&quot; class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;3.&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font: 7pt &#039;Times New Roman&#039;&quot;&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Las oraciones y salmos, el &lt;em&gt;Confiteor&lt;/em&gt; antes de comenzar, hacen caer al celebrante de la importancia del Sacrificio, de la necesidad de la pureza. Me venían a la cabeza los salmos que cantaban los mártires antes de ser sacrificados, como quien se prepara al mismo tiempo para morir y para encontrarse con el Señor.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt&quot; class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;4.&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font: 7pt &#039;Times New Roman&#039;&quot;&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Me liaba un poco con los besos al altar, las veces que tenía que decir el &lt;em&gt;“Dominus vobiscum”&lt;/em&gt; y el “&lt;em&gt;Oremus&lt;/em&gt;”, pero pienso que con un poquitín de estudio y práctica lo haré perfecto. Veo que esta Misa es muy fácil decirla bien, porque está todo medido y concretado. Una vez que se aprende, es sencillo. Con el Novus Ordo hay, en cierto sentido, tantas misas como sacerdotes. Muchas rúbricas quedan abiertas al juicio del celebrante, y por eso, aun siendo fieles a las normas, hay tanta diferencia entre Misas. Con la Forma Extraordinaria esto no pasa de igual manera. Es verdad que uno puede ser más piadoso o estar más concentrado o cosas así, pero no hay lugar para la improvisación o la “espontaneidad”, y esto me parece estupendo, porque uno hace lo que tiene que hacer y está sólo pendiente de la Santa Misa, no le distraen ni las moniciones, ni los fieles –quiero decir, que al no verlos, no puede distraerse tanto–, ni las partes elegibles –que son muchas menos–, etc.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt 36pt&quot; class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;5.&lt;/font&gt;&lt;span style=&quot;font: 7pt &#039;Times New Roman&#039;&quot;&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Las repetidas genuflexiones e inclinaciones, el hecho de tener los pulgares e índices unidos después de la Consagración, la delicadeza y “empeño” al purificar, así los dedos como los vasos… Todo destaca inmensamente la grandeza del sacrificio, la humildad y reverencia que debe tener el sacerdote, y Quién es el Señor, cuyo Cuerpo y Sangre tocas con tus manos y labios. La Misa es mucho más viva, y por así decir, el sacerdote experimenta mucho más el “In Persona Christi”.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot; size=&quot;3&quot;&gt;          Continuando los días de vacaciones, experimenté la cruda realidad cotidiana en las iglesias de mi tierra querida. Si relato lo siguiente, lo hago principalmente por el fortísimo contraste que sentí los días siguientes. Me acuerdo del consejo que me dio el sacerdote que me llevó al Seminario: &amp;quot;Aprende de lo que veas mal en los sacerdotes y en cómo dicen la santa Misa, no para criticarlos, sino para rezar mucho por su santidad y para aprender lo que no tienes que hacer cuando seas tú el sacerdote. Cuando digas Misa piensa sólo en dar gloria al Señor, de tal modo que si algún seminarista te viera, tuviera que poder decir: «Así quiero yo decir la Misa cuando sea sacerdote»&amp;quot;.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;span&gt;                &lt;/span&gt;El primer día tras las Misas en la forma extraordinaria concelebré con un religioso. A la sazón celebraba la memoria de un santo de su Instituto. Las oraciones del misal, preciosas. Pero claro, el hombre pensó que eran mejor las que él inventaba al paso de la celebración. Un desastre. Ni siquiera tuvo la delicadeza de conservar las partes del canon para que yo pudiera concelebrar en condiciones. Y en las palabras de la Consagración, se detuvo en “por vosotros y por todos”, omitiendo el “los hombres”, que yo, como manda la rúbrica, dije con voz moderada y todos los fieles pudieron oír. Manías feministas tontas.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;span&gt;                &lt;/span&gt;Día segundo, peregrinación a un Santuario Mariano con mi familia. De nuevo concelebración. El altar parecía una mesa de despacho totalmente desordenada. Sobre el mismo: papel de moniciones, papel de cantos, hoja plastificada con la bendición de camiones para San Cristóbal, hoja de avisos, hoja de intenciones de Misas, papelillo con el nombre del obispo, otro papel de cantos para mí… y como es costumbre en muchos lugares, el corporal “permanente”, todo sucio y arrugado, los purificadores mugrientos... ¿De dónde habrá salido esa costumbre absurda y tan extendida de dejar el corporal puesto sobre el altar y no recogerlo nunca? Me acordé de lo que decía mi madre cuando mis hermanos y yo éramos pequeños: “Hijo, somos pobres. La ropa la llevaréis a veces remendada, pero siempre limpia”. Y pensé que ni siquiera para el Señor eran capaces de tener, aunque pobremente, limpios los paños, las albas –con ese típico olor a sudor veraniego y roña en los cuellos…–&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;span&gt;                &lt;/span&gt;Día tercero. Misa concelebrada. Celebración cuidada. Manía de las moniciones. No por ser un día especial en el que el celebrante quisiera hacer una catequesis sobre la Santa Misa, sino que es costumbre de ese sacerdote: saludo antes de la Señal de la Cruz, monición de entrada, monición al acto penitencial, monición las lecturas en general, monición a cada lectura, monición a las preces, monición al ofertorio, monición a la paz (no, no me he saltado la plegaria eucarística, es que debía ser lo menos importante para el sacerdote… en fin, lo agradecí). Y todas las moniciones insulsas e innecesarias.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;span&gt;                &lt;/span&gt;Día quinto. Celebré la Misa en la parroquia de un joven sacerdote amigo. Novus ordo. Ornamentos bellos, vasos sagrados dignos, manteles y paños limpísimos. Liturgia cuidada. Feliz.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;span&gt;                &lt;/span&gt;Día sexto y siguientes. Misa en latín, novus ordo, en una capilla de la casa sacerdotal, donde celebraba solo. No me atreví a celebrar en la forma extraordinaria porque estoy convencido de que sentaría mal al rector –como le hubiera resultado “pintoresco” si hubiera sabido que estaba diciendo la Misa en latín–.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Calibri&quot;&gt;&lt;span&gt;                &lt;/span&gt;¡Cómo echo de menos la Misa en la forma extraordinaria! Rezad por mí a la Inmaculada y a San José, para que sea cual sea el rito que utilice, sea fiel a la Iglesia, celebre con toda mi piedad y devoción, con el único deseo de dar gloria a Dios nuestro Señor como Él se merece, y de reparar tantas Misas como se dicen de cualquier manera. Gracias a todos por todo&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;</description>
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		<title>El lamentable artículo de Canals</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-10-10T12:33:16Z</pubDate>
		<description>&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; font-size: 7.5pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Reproducimos el artículo de don Juan María Canals, titulado &amp;quot;¿Dos formas para un solo Rito?, a propósito del regreso de la Misa Preconciliar&amp;quot;, que puede leerse en la página web de la Comisión Episcopal de Liturgia, de la Conferencia Episcopal Española, apartado &amp;quot;documentos&amp;quot;. Intercalamos, en color rojo, nuestros comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&amp;quot;¿DOS FORMAS PARA UN SOLO RITO?: A PROPÓSITO DEL REGRESO DE LA MISA PRECONCILIAR&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;Ya solo el titular del artículo es tendencioso y descortés hacia Su Santidad el Papa. Si el Santo Padre afirma que el Rito Romano tiene hoy dos formas, una Ordinaria y otra Extraordinaria, ¿a qué vienen los signos de interrogación? ¿Cuestiona el autor que haya dos formas del Rito Romano? ¿Corrige al Santo Padre?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros dos desaciertos: utilizar el término misa preconciliar, siendo el misal del Beato Juan XXIII el propio de todas las sesiones del Concilio Vaticano II. Si el Santo Padre adopta la definición de &amp;quot;Forma Extraordinaria&amp;quot;, ¿por qué Canals utiliza &amp;quot;preconciliar&amp;quot;?. El empleo de un término arcaizante pone ya en guardia contra el motu proprio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, se echa de menos una mayor delicadeza en el autor a la hora de escoger el lenguaje. La &amp;quot;Misa&amp;quot; no regresa, ni va ni viene, la Misa es única y sagrada; hablemos mejor de misales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Tras una campaña mediática difícilmente imaginable antes de que se produjera, finalmente se ha publicado el Motu Proprio Summorum Pontificum. Ahora que lo tenemos delante, junto a la Carta dirigida a los Obispos que lo acompaña, podemos tratar de comprender el contenido, y su significado.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Debemos comenzar afirmando que se trata de un documento firmado por el Papa, y que ha de ser recibido con respeto y atención. Y que, en la noble intención que lo motiva, trata de sanar conflictos que se manifestaron especialmente en el inmediato postconcilio.&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;(Conflictos que se debieron -bueno es recordarlo- a la prepotencia con que se impuso como obligatorio el nuevo uso litúrgico, siendo así que el antiguo, como bien ha señalado el Papa, nunca fue abrogado).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;La cuestión que ahora se plantea es si se logrará este objetivo. Todos desearíamos que sí, pero el resultado no parece darlo por descontado el Papa, ya que en la carta prevé la posibilidad de replantear la cuestión dentro de tres años, si surgieran especiales problemas en la aplicación de este Motu Proprio&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;(desde luego con artículos como el que se comenta, difundido por la propia Comisión Episcopal de Liturgia, no hay que dar por descontado nada)&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;No hay muchas cosas nuevas en este documento papal&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;(¿no hay muchas cosas nuevas? ¿y el recocimiento del derecho universal para todos los sacerdotes de usar el Misal de Juan XXIII, el breviario, el derecho de los fieles a los sacramentos según la Forma Extraordinaria?).&lt;/span&gt; &lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Muchas de sus disposiciones estaban ya en vigor tras “Ecclesia Dei Adfflicta” que amplió, aunque de un modo vago, la restrictiva legislación del documento de 1986 “Quattuor abhinc annos”. Este Motu Proprio recientemente publicado elimina ambigüedades y resuelve disputas, aunque algunas respuestas susciten no pocos recelos&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;(esa es una opinión personal).&lt;/span&gt; &lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Por ejemplo, deja claro que el uso de los antiguos libros litúrgicos nunca estuvo prohibido. La antigua forma nunca fue “abrogada”. Algunos piensan que sí lo fue. Éste ha sido hasta ahora un punto debatido&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;(hasta ahora, pero no en adelante. La duda ha sido zanjada por la interpretación auténtica del Papa, que es el supremo legislador de la Iglesia. Si el Romano Pontífice dice que el misal anterior a las reformas postconciliares nunca fue abrogado, no hay debate que valga: nunca fue abrogado y punto)&lt;/span&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;. ¿Cómo debemos entender las siguientes afirmaciones del papa Pablo VI en la Constitución Missale Romanum de 3 de Abril de 1969: “Nos, queremos dar fuerza de ley a cuanto hemos expuesto hasta ahora acerca del nuevo Misal Romano. Cuando Nuestro Predecesor San Pío V promulgó la edición oficial del Misal Romano, lo presentó al pueblo cristiano como un instrumento de unidad litúrgica y como un documento de la pureza del culto de la Iglesia. De modo análogo Nos… (…) Ordenamos que las prescripciones contenidas en esta Constitución entren en vigor el día 30 del próximo mes de Noviembre del corriente año (1969), primer domingo de Adviento. Queremos, además, que cuanto hemos&lt;em&gt; &lt;/em&gt;establecido y prescrito tenga fuerza y eficacia ahora y en el futuro, sin que obsten, si fuere el caso, las Constituciones y Ordenaciones Apostólicas emanadas por Nuestros Predecesores, o cualquier otra prescripción, incluso digna de especial mención o derogación”?&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(el caso es que este pasaje de la constitución apostólica de Pablo VI está adulterado en las traducciones vernáculas. En latín dice: “Ad extremum, ex iis quae hactenus de novo Missali Romano exposuimus quiddam nunc cogere et efficere placet”, lo que rectamente traducido, según el sentido natural de las palabras y el estilo clásico simplemente reza: “Para terminar, de todo cuanto hasta aquí hemos expuesto sobre el nuevo Misal Romano, nos complace sacar una conclusión”. Y esta conclusión no es de modo alguno la sustitución obligatoria de un misal por otro, sino que el nuevo misal sea, como el anterior, un instrumento de unidad litúrgica. Nada más. De todos modos, al final del párrafo se da la fórmula promulgatoria, en la cual simplemente se dice que el nuevo rito de la Misa entra en vigor en determinada fecha, sin que ello suponga necesariamente la abrogación del hasta entonces vigente. La cláusula “sin que ello obste, etc.” es la que se estila en estos casos, pero no prejuzga la fuerza de las costumbres inmemoriales o de los privilegios e indultos perpetuos. No se le puede dar más importancia que la que los mismos detractores de la Misa tradicional atribuyen a las frases conminatorias de la bula Quo primum, a las que despachan precisamente como “fórmulas de estilo”. El mismo argumento vale contra ellos). &lt;/span&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;En esta misma línea, se puede plantear el problema de la coexistencia de dos fórmulas sacramentales, tanto en la celebración eucarística como en la celebración de la Confirmación, cuyas fórmulas postconciliares están contenidas en las respectivas Constituciones Apostólicas, documentos de rango superior al Motu Proprio.&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;(&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;Distintas fórmulas sacramentales coexisten en la Iglesia Católica a través de los diferentes ritos orientales, sin que ello suponga ningún problema. ¿Por qué iba a ser diferente en el romano? Además, el Papa Benedicto XVI no está sujeto a lo que dispusiera su predecesor, como Pablo VI no lo estaba a lo establecido por San Pío V. En cualquier caso no existe la contradicción que parece colegir Canals, puesto que Benedicto XVI no ha inventado un derecho nuevo. Pablo VI ya otorgó permisos para oficiar con el Misal anterior -por ejemplo en Inglaterra y Gales- y Juan Pablo II aprobó institutos religiosos con uso exclusivo del Misal del Beato Juan XXIII. Ningún Papa posterior al Concilio ha considerado abrogado este Misal).&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: black&quot;&gt;Las perspectivas manifestadas en la primera parte del Summorum Pontificum no son nuevas; sí son nuevas, sin embargo, las interpretaciones históricas, sobre todo en lo que se afirma respecto de Pío V y Pablo VI, y por las responsabilidades que se describen como confiadas a la Comisión pontificia  Ecclesia Dei, que cobra un mayor protagonismo con este documento y, parece también, una mayor autonomía respecto a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(pareciera que a Canals le disgusta la autonomía de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei respecto a la Congregación para el Culto Divino. Ahora comprenderá lo que sentían en esa misma Congregación cuando se le dio carta blanca al famoso Consilium de Bugnini, que actuaba con la mayor libertad y al margen de aquélla)&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: red&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;Resulta llamativo que la responsabilidad que antes recaía en el Obispo diocesano ahora se desplace sobre el párroco, al que se invita a acoger gustosamente las peticiones de los fieles, procurando “que el bien de estos fieles se armonice con la atención pastoral ordinaria de la parroquia (...) evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia” (n. 5) &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(no resulta tan llamativo este desplazamiento del poder de decisión de los Obispos a los párrocos, vista la actitud indiferente, reticente y hasta hostil de la gran mayoría de aquéllos al motu proprio Ecclesia Dei adflicta. Para evitar que pase lo mismo, muy inteligentemente da el Papa el poder a los párrocos, aunque ahora éstos puedan ser objeto de represalias)&lt;/span&gt;. Se trata de una disposición que ha de ser leída con atención e interpretada adecuadamente, para afrontar posibles dificultades tanto de carácter celebrativo como de pastoral y espiritualidad. Lo que sí es evidente es que ningún sacerdote puede ser obligado a celebrar con el misal de 1962 &lt;font face=&quot;Arial&quot; size=&quot;5&quot; color=&quot;#ff0000&quot;&gt;(como también es evidente que ningún sacerdote puede ser obligado a no oficiar con este misal)&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;. En la carta que acompaña se pone de manifiesto la intensa participación del Papa en esta problemática. Y es llamativa la distinción que se hace entre forma ordinaria y extraordinaria que caracteriza “dos usos del único rito romano” (n. 1); podría ser una novedad práctica que nace ahora. Nunca en la historia se ha dado el caso de dos formas distintas de celebrar un único rito. Se trata de una situación nueva que, sin duda, requerirá futuras valoraciones en su praxis &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(el Novus Ordo tiene, él mismo, numerosas formas distintas de celebrarse, empezando por la posibilidad de escoger entre varias plegarias eucarísticas. Si a ello se añaden las diferentes modalidades de los ritos iniciales y las que cada celebrante aporta de su cosecha, tenemos que las variantes de la forma ordinaria del rito romano pueden ser entre sí más divergentes que la diferencia que puede existir entre una celebración con el nuevo misal empleando el canon romano y la celebración de la Forma Extraordinaria)&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Con el Motu Proprio recuperan actualidad los antiguos libros litúrgicos; el documento cita cuatro: el &amp;quot;Missale&amp;quot; (ed. 1962), el &amp;quot;Rituale&amp;quot; (ed. 1952), el &amp;quot;Pontificale&amp;quot; (ed. 1961-1962) y el &amp;quot;Breviarium&amp;quot; (ed. 1962), pero habrá que añadir seguramente algún otro&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(El &amp;quot;Martyrologium&amp;quot;, el &amp;quot;Coeremoniale Episcoporum&amp;quot;, el &amp;quot;Memoriale Rituum&amp;quot;, y todos los libros musicales: &amp;quot;Antiphonale&amp;quot;, &amp;quot;Graduale&amp;quot;, etc.)&lt;/span&gt;. &lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Debemos subrayar que la carta afirma que “tampoco los sacerdotes de las comunidades que siguen el uso antiguo pueden, en principio, excluir la celebración según los libros nuevos”. Esto es muy importante. Es un modo suave, pero firme, de hacer reconocer a todos, incluso a quienes tienen simpatías lefebvrianas, que la Misa postconcilar es la Misa ordinaria de la Iglesia católica de Rito romano, y nadie puede rechazar su celebración como si no fuese válida&lt;/font&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt;(con el mismo celo debe advertirse lo contrario: nadie debería comportarse como si la Forma Extraordinaria no fuera válida). &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;No se puede ocultar que el documento papal deja abiertas algunas cuestiones que podríamos calificar como problemáticas&lt;/font&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt;(problemáticas, ¿para quien?).&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt; &lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;En primer lugar, el aspecto relativo a la lengua latina. El latín no está ligado al Misal de san Pío V o al del beato Juan XXIII. La liturgia romana tiene como lengua oficial la lengua latina: el Misal de Pablo VI (ed. 1970 y 1975) y de Juan Pablo II (ed. 2002) están editados en latín. Por tanto se ha de desechar la identificación entre latín y liturgia preconciliar; la mera nostalgia del latín no justifica el abandono de la misa postconciliar, que también se puede celebrar en latín&lt;/font&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt;(&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;Será por lo mucho que se celebra el Novus Ordo en latín.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: black; font-size: 16pt&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;Se puede celebrar y se debería, si se hiciera caso de lo que el Concilio quiso y declaró, pero de hecho no se celebra prácticamente en ningún sitio salvo en Roma, en las celebraciones litúrgicas pontificias. En Barcelona se celebraba todavía en la catedral a principios en 1993 hasta que monseñor Tena la hizo suprimir sin más. De todos modos, alegra saber que en la Comisión Episcopal de Liturgia no olvidan que el latín es la lengua oficial de la liturgia, aunque no hagan nada por promoverlo.&lt;/span&gt;) &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Una segunda cuestión problemática tiene que ver con la expresa petición que el Concilio realizó respecto a abrir a los fieles con mayor abundancia la mesa de la Palabra de Dios. Con el Misal de 1962 se pierde toda la riqueza del Leccionario actual y, consecuentemente, se resentiría también la predicación&lt;/font&gt; &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(la predicación no se resiente de la perícopa de la Escritura en la que se inspira, sino si el predicador lo hace mal. Hoy en día hay predicadores malísimos con el Leccionario nuevo, al que muchas veces ni se ajustan)&lt;/span&gt;. La Comisión “Ecclesia Dei” clarificó hace años que es posible, no obligatorio, usar el leccionario del Misal Romano promulgado por Pablo VI, el leccionario fruto de la reforma litúrgica postconciliar, en el Misal de Juan XXIII. Nunca se detalló cómo hacerlo, y ahora se reabre la cuestión &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt;(e&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;l motu proprio Summorum Pontificum sólo ha dicho que eventualmente se podrán añadir nuevos propios de santos y nuevos prefacios al Misal del beato Juan XXIII; no ha hablado del leccionario. Además, hoy en día se cuestiona por algunos teólogos la supuesta pobreza de lecturas en dicho misal, no pudiéndose limitar el análisis al número de ellas).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt; &lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot; class=&quot;Sinespaciado&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;En tercer lugar, será empobrecedor abandonar la oración de los fieles y volver a la única plegaria eucarística, el Canon romano, venerable por su antigüedad, pero menos&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt; que la actual Plegaria eucarística II, más antigua &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(que el llamado “canon de Hipólito” sea más venerable que el Canon Romano por una mera cuestión de antigüedad es muy discutible y sostener semejante cosa es expresión de puro arqueologismo, condenado por Pío XII en su magnífica encíclica &amp;quot;Mediator Dei&amp;quot;)&lt;/span&gt;. También éstos son valiosos tesoros de los que se verán privados quienes  regresen exclusivamente a la misa de 1962 &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt;(&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;como valiosos son los tesoros de la riquísima liturgia oriental, de los que nos vemos privados los católicos de rito latino. Pero es que no se trata de tesoros contrapuestos, sino simplemente diferentes, que producen sus efectos benéficos cada uno según su carácter. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: black; font-size: 16pt&quot;&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;Canals nada bueno dice, por el contrario, de las ventajas del misal de 1962: rito minuciosamente codificado, que impide las traducciones defectuosas, las inventivas, el protagonismo del sacerdote sobre la propia liturgia, y que favorece, por otra parte, la adoración y el silencio, y subraya el carácter sacrificial, propio de la Misa&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;Pueden parecer preocupaciones exageradas &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt;(eran exageradas, el motu proprio lleva dos años de aplicación y no ha provocado apenas polémica, es más, la Forma Extraordinaria se oficia hoy en cientos de parroquias de todo el mundo, enriqueciendo la vida litúrgica y produciendo frutos espirituales y vocaciones religiosas),&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt; pero se trata de temores presentes en el corazón de los cultores de la liturgia. Ello no impide, obviamente, que se pueda valorar positivamente el esfuerzo del Santo Padre por animar la recuperación de la paz y la unidad en la Iglesia, también en el campo litúrgico. Pero tampoco podemos ni debemos olvidar, que las dificultades no están sólo, ni principalmente, en nuestro ámbito litúrgico &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(entonces, ¿por qué se oponen tanto en ciertos sectores de ese ámbito a la aplicación de Summorum Pontificum?)&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;El Papa exhorta en su carta, como ya lo había hecho recientemente en la Exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis, a un cuidado mayor de las celebraciones litúrgicas, y ello nos induce a pensar que donde la misa celebrada en su forma ordinaria se haga bien, no habrá tentación de pasar a la forma extraordinaria &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: red; font-size: 14pt&quot;&gt;(Canals parece no haber entendido nada del motu proprio; no se trata de una tentación, es un derecho de sacerdotes y fieles. Cuando el cardenal Ratzinger, el cardenal Cañizares, el cardenal Ving-Trois, el cardenal Pell, han oficiado con el Misal de 1962 -incluso antes del motu proprio- no han sucumbido a ninguna tentación, sino que han hecho uso del tesoro espiritual y cultural de la liturgia católica)&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Verdana; color: black; font-size: 14pt&quot;&gt;. En el fondo, no deja de ser si no una invitación a todos, ministros ordenados y fieles laicos, en definitiva a todas las comunidades eclesiales, a una celebración cuidada y profunda del Misterio de nuestra fe &lt;span style=&quot;font-family: Arial; color: red; font-size: 16pt&quot;&gt;(pero si ni siquiera han hecho caso de la modificación de la traducción del “pro multis” de la consagración, establecida obligatoriamente por la Congregación para el Culto Divino, cosa que atañe directamente a las celebraciones con el Misal de Pablo VI. Que nos hablen después de obediencia y acatamiento)&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;</description>
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		<title>Declaraciones del Obispo de Toulon (Francia)</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-10-05T17:42:41Z</pubDate>
		<description>Traducimos del francés parte de la entrevista de Monseñor Dominique Rey a la revista &amp;quot;Présent&amp;quot;, y reproducida por &amp;quot;Eucharistie Misericordieuse&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la pregunta sobre que suponían para él las recientes ordenaciones que ha realizado, de dos nuevos sacerdotes, según la Forma Extraordinaria del Rito Romano, el Obispo de Toulon responde:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;quot;Esto representa lo que el Santo Padre ha pedido a la Iglesia poner en marcha con el motu proprio Summorum Pontificum, y que es el reconocimiento en toda su legitimidad de una liturgia que ha sido practicada durante siglos... No podemos ignorar esta tradición, debemos integrarla, darle su sitio. Hoy, hay toda la legitimidad para practicar esta liturgia. Ella corresponde, por otra parte, no solamente a las necesidades de aquellos que forman parte de la galaxia tradicionalista, también, pienso,  a las aspiraciones de algunos jóvenes que encuentran una puesta en valor de la dimensión sacrificial de la liturgia; que descubren también raíces cristianas a través de los signos y símbolos que esta liturgia pone verdaderamente en valor. Y no veo ninguna dificultad, por mi parte, en asumir la celebración de la liturgia que yo he presidido hoy, y al mismo tiempo reconocerme del todo heredero de la tradición de la Iglesia y del Concilio Vaticano II... Por tanto si la celebración habitual tanto de la forma extraordinaria como de la ordinaria ayudan a entrar en esta nueva evangelización, ella puede tener todo su sitio en la Iglesia. Todas las sensibilidades están llamadas a compartir esa tarea, en la medida en que ambas están ligadas con el Magisterio de la Iglesia, en comunion con el Santo Padre&amp;quot;. &lt;br /&gt;</description>
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		<title>Consulta sobre funerales antiguos</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-09-21T18:20:37Z</pubDate>
		<description>Un lector de Una Voce Málaga nos remite una consulta sobre los antiguos funerales. Aquí la reproducimos por si alguien puede ayudarle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Soy un lector de &lt;em&gt;Una Voce Málaga&lt;/em&gt; y aficionado a la historia. Estoy escribiendo en la actualidad sobre los funerales en la parroquia de Huércanos a lo largo de la historia. Para ello tengo un arancel que escribió don Félix Ayala, párroco de 1915 a 1930. En el mismo se detallan las cargas y obligaciones de las clases de funerales: Honra mayor, Media honra, Cuarto de honra y Oficio ordinario; además un entierro especial para los mayores de siete años y menores de catorce, y el de Ángel y Sencillo para los párvulos. Seguro que es copia de algún escrito, ahora desaparecido, pues habla de Cabildo parroquial. &lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Arial&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Sin embargo mis dudas son muchas, pues a continuación el párroco don Juan Pérez escribe el nuevo arancel por el decreto episcopal 16 de julio de 1942; en el mismo se dividen los funerales en Primera, Segunda y Tercera para adultos y párvulos. No sé si están publicadas en algún sitio las obligaciones y ritos de estos funerales; pero creo que no se pueden corresponder con los tradicionales de Huércanos, ya que éstos llevaban anejas varias misas y otros oficios.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Arial&quot;&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;Honra mayor&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;: tres ministros revestidos; nueve misas cantadas (las dos primeras y la última con ministros y sus vísperas). En los tres días de ministros se iba con cruz alzada a por los lutos a la casa del difunto. Responso anual en el hachero.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Arial&quot;&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;Media honra&lt;/strong&gt;:&lt;/u&gt; dos sacerdotes, tres misas cantadas, la última con ministros; vísperas el primero y tercer día; seis misas rezadas; y con manteo a por los lutos. Responso anual en el hachero.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Arial&quot;&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;Cuarto de honra&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;; dos sacerdotes; dos misas cantadas sin ministros; y se iba a por los lutos a la casa. Responso durante tres meses.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Arial&quot;&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;Oficio ordinario&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;: Misa de cuerpo presente (quizás ante el túmulo, pues no se llevaban los cadáveres a la iglesia). Responso en la puerta del difunto al acabar la misa, &amp;quot;pero no después del entierro&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Arial&quot; size=&quot;3&quot;&gt;En algún momento estas tradiciones dieron paso a los funerales de 1ª, 2ª y 3ª. &lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;font face=&quot;Arial&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Cualquier orientación que me puedan ofrecer sobre este particular será de mucha ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://i80.servimg.com/u/f80/13/70/71/09/th/luto10.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;http://i80.servimg.com/u/f80/13/70/71/09/th/luto10.jpg&quot; /&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</description>
		<guid>http://unavocemalaga.creeblog.com/Primer-blog-b1/Consulta-sobre-funerales-antiguos-b1-p25.htm</guid>
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		<title>Un artículo de Ian Gibson</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-09-02T21:37:00Z</pubDate>
		<description>&lt;div id=&quot;fuenteDeLaNoticia&quot;&gt;&lt;br /&gt;REIVINDICACIÓN DEL LATÍN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IAN Gibson*&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Una recomendación de lectura puede cambiarle la vida a una persona, o modificarle sustancialmente. Una de las que influyó poderosamente en mí, cuando tenía quince años, y que sigo agradeciendo, fue &lt;em&gt;El camino&lt;/em&gt; &lt;em&gt;hacia Roma&lt;/em&gt; (1902), del prolífico escritor británico (con padre francés) &lt;strong&gt;Hilaire Belloc&lt;/strong&gt;. No se trataba del camino de la fe en el sentido metafórico sino de un viaje a pie a la Ciudad Santa emprendido por su autor, férvido creyente, eso sí, desde el este de Francia. Si no me equivoco, en Belfort. Lo que recuerdo sobre todo de aquel libro, más que la descripción del peregrinaje en sí, con sus múltiples encuentros, peripecias y anécdotas, es el acendrado elogio que allí hace &lt;strong&gt;Belloc&lt;/strong&gt; de la liturgia latina. Del latín de la misa, que se oía igual, aunque con distinto acento y variable belleza, en cualquier punto del orbe y hasta en el lugar más recóndito y alejado de las convencionales rutas turísticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que procedía del protestantismo, donde el latín se había rechazado siglos atrás como reacción contra la hegemonía de Roma, no podía sino darle la razón a &lt;strong&gt;Belloc&lt;/strong&gt;. Que la Iglesia católica siguiera conservando en sus ritos y cánticos el idioma en que se habían expresado &lt;strong&gt;Virgilio&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Horacio&lt;/strong&gt; (si no &lt;strong&gt;Jesucristo&lt;/strong&gt;) era un hecho humano, cultural y didáctico de inmensa relevancia. Oídas y repetidas las arcanas palabras una y otra vez, mes tras mes y año tras año, hasta los fieles de formación intelectual más pobre asimilaban paulatinamente, sin precisar la intervención de ningún libro de gramática, voces, frases y ritmos del antiguo idioma del Imperio. Se trataba de la &lt;em&gt;lingua&lt;/em&gt; &lt;em&gt;franca&lt;/em&gt; de la cristiandad. Además, ¿qué trabajo costaba, sobre todo para quienes hablaban romance en una de sus variantes, entender «&lt;em&gt;introibo al altare Dei&lt;/em&gt;», «&lt;em&gt;ite missa est&lt;/em&gt;» o «&lt;em&gt;stabat Mater&lt;/em&gt;»?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El argumento del bueno de &lt;strong&gt;Belloc&lt;/strong&gt; (quien, por cierto, no le hacía ninguna gracia a &lt;strong&gt;George Bernard Shaw&lt;/strong&gt;) me resultaba entonces de una lógica irrefutable. Además, me parecía que, al mantener el latín de la misa, la Iglesia católica no solo contribuía a la conservación de un tesoro universal, sino que, al mismo tiempo, estimulaba y reforzaba el estudio del idioma en las escuelas. Tal estudio, en mi colegio –y me atrevería incluso a decir que en casi todos los de aquella época, tanto en mi país nativo como fuera– resultaba arduo y aburrido. El latín clásico suponía para cualquier escolar un indigesto embrollo de complejas desinencias e insolubles marañas sintácticas. No parecía tener nada que ver con la vida moderna ni prometer utilidad alguna. El argumento de que su adquisición clarificaba y agilizaba los procesos mentales nos dejaba fríos. No nos explicaban que, en realidad, el latín no era para nada una lengua muerta, pese a lo que siempre se decía, puesto que de ella procedían el español, el portugués, el francés, el italiano y otros idiomas (añádase el catalán), hablados por muchos millones de personas. Nadie nos decía que el latín, así entendido, era una lengua viva, vivísima, y que cierta familiaridad con ella, aunque solo fuesen sus rudimentos, podría facilitar nuestro acceso a otros idiomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a nadie tampoco se le pasaba por las mientes plantear la posibilidad de enseñarlo empezando, no ya con el latín clásico, tan difícil, sino con el mucho más sencillo latín vulgar, el de la Biblia Vulgata o incluso el de la tan injustamente olvidada literatura medieval. La enseñanza del latín en las escuelas era entonces, en realidad, un desastre, y su aprendizaje se convertía en un calvario. ¿A quién le podía sorprender la falta de interés que provocaba en los alumnos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vino luego el abandono por parte de la Iglesia, hay que suponer que con el sincero afán de llegar más directamente a la gente llana. Se trataba, me parece a mí, de otro desastre, quizá todavía mayor. ¿Por qué no compaginar, como solución de compromiso, el uso del latín con el idioma vernácula de cada comunidad? Con tan tajante empeño se ha roto una tradición milenaria y se ha contribuido a empobrecer a los fieles y al mundo entero. Me parece lamentable. Sin latín no se puede entender nada de la civilización occidental. Recuerdo la primera página del &lt;em&gt;Ulises&lt;/em&gt; de &lt;strong&gt;Joyce&lt;/strong&gt;, donde hay una parodia de la misa latina. Recuerdo también –son dos ejemplos modernos surgidos más o menos al azar– a &lt;strong&gt;Luis Buñuel&lt;/strong&gt;, otro buen latinista (cualidad que se nota en &lt;em&gt;La Vía Láctea&lt;/em&gt;), debido a haber sido, como el genio dublinés, aventajado alumno de los jesuitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Removiendo carpetas doy con un recorte, correspondiente al año 2000, en el que un distinguido profesor de la Universidad de Málaga, &lt;strong&gt;José Palacios&lt;/strong&gt;, comentaba la melancólica situación que atravesaba el latín en las aulas españolas. Se matriculaban menos alumnos que nunca para dicha asignatura y, de los medievalistas de nuevo cuño, poquísimos optaban por estudiar clásicas. Resultado: cada vez menos personas capaces de leer con la necesaria pericia algunas de las fuentes latinas primordiales del pasado español (las mozárabes, por ejemplo). &lt;strong&gt;Palacios&lt;/strong&gt; defendía fervorosamente, por ello, la necesidad de mantener y propiciar el latín en la segunda enseñanza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras muchas quejas se han oído desde entonces en este mismo sentido, pero mucho me temo que, en todos los casos, se trata únicamente de &lt;em&gt;vox clamantis in deserto&lt;/em&gt;. Una lástima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Escritor.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;</description>
		<guid>http://unavocemalaga.creeblog.com/Primer-blog-b1/Un-articulo-de-Ian-Gibson-b1-p24.htm</guid>
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		<title>El motu proprio válido para los demás ritos latinos</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-05-30T01:26:14Z</pubDate>
		<description>&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Carta de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei de fecha 22/05/09.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción de la web La buhardilla de Jerónimo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Reverendo Padre:&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Su carta del 7 de enero de 2009 ha tenido nuestra atención pero aún esperaba una respuesta. Usted expresa el deseo de &amp;quot;recibir el consuelo de una aprobación a la posibilidad de que también los estudiantes ambrosianos que lo soliciten puedan disfrutar los beneficios garantizados por el Sumo Pontífice en el Motu proprio &amp;quot;Summorum Pontificum&amp;quot;.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Si bien es cierto que el Motu proprio del Santo Padre no menciona explícitamente el rito Ambrosiano, tampoco excluye los otros ritos latinos; si la voluntad del Sumo Pontífice vale para el rito Romano, considerado el superior en dignidad, en consecuencia, tanto más para los otros ritos latinos, incluyendo al Ambrosiano.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Deseando las bendición del Señor sobre su trabajo pedagógico, Lo saludo fraternalmente.&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Camille Perl&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;Vice-Presidente&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;</description>
		<guid>http://unavocemalaga.creeblog.com/Primer-blog-b1/El-motu-proprio-valido-para-los-demas-ritos-latinos-b1-p23.htm</guid>
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		<title>Ratzinger, un Papa solo y valiente</title>
		<category>Primer blog</category>
		<pubDate>2009-05-15T12:55:54Z</pubDate>
		<description>RATZINGER, UN PAPA SOLO Y VALIENTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Filippo di Giacomo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Artículo aparecido en el diario EL PAÍS, de 13 de mayo de 2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benedicto XVI no ha logrado ganarse simpatías como el anterior Papa, pero su &amp;quot;teología de la sociedad civil&amp;quot; es una discusión seria y profunda sobre los grandes problemas teológicos e históricos de nuestra época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Como hacen decir los novelistas a los jueces en los tribunales de papel, tratemos de dar la palabra a la defensa. &amp;quot;A mí ya me han diseccionado varias veces: el profesor de la primera etapa y el de la etapa intermedia, el primer cardenal y el de después. Ahora se añade otro segmento más. Como es natural, las circunstancias, las situaciones y las personas influyen, porque asumen distintas responsabilidades. Digamos que mi personalidad y mi visión fundamental han madurado, pero todo lo que es esencial ha permanecido idéntico. Me alegro de que ahora se adviertan además aspectos que antes no se veían&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cita es larga pero merece la pena recordarla porque es la autobiografía sintetizada que hizo de sí mismo Benedicto XVI a un periodista que le entrevistaba en 2006. El cronista había hecho notar al Papa una supuesta diferencia entre el &lt;em&gt;panzer kardinal&lt;/em&gt; que dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe y el tímido Benedicto XVI que lleva el timón de la nave de Pedro. El hecho de que a Benedicto XVI le aguardaba una gran tarea se intuyó minutos después de las 18.04 horas del 19 de abril de 2005, con la fumata blanca y su primera bendición &lt;em&gt;urbi et orbi. &lt;/em&gt;Que esa gran tarea iba a abordarla prácticamente solo lo estamos comprendiendo poco a poco, con el paso de los meses y los años. Benedicto XVI no ha logrado ganarse la simpatía de la gran prensa italiana e internacional, que en gran parte continúa mostrándole una actitud hostil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tampoco las altas jerarquías de la Iglesia parecen mostrar una solidaridad especial con un Papa tan apacible como valeroso. Desde el mismo abril de 2005, la resistencia a sus directrices en el propio Vaticano fue tenaz y extendida. Y sigue siéndolo dentro de esa mezcla de fracasados de la diplomacia y paternalistas sudamericanos, ya mayores de 70 años pero todavía desesperadamente aferrados al sillón, que bloquean desde hace años el funcionamiento de la Santa Sede con mediocres disputas internas y personalismos enredadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;Pero empecemos desde el principio. ¿Por qué, en un cónclave formado -salvo una excepción- por cardenales nombrados por Juan Pablo II, los 114 electores escogieron al único que llevaba aún la púrpura concedida por Pablo VI? En una famosa entrevista del año 2000, el entonces Prefecto de la Doctrina de la Fe tomaba nota de que casi nada de lo que elaboraba su Congregación encontraba una acogida verdaderamente positiva. En los años del &amp;quot;wojtylianismo público&amp;quot;, entre los esfuerzos organizativos y mediáticos que hacían que fuese tan preponderante en el mundo de la comunicación la presencia del pontífice polaco, eran pocos los que tenían tiempo para darse cuenta de la coherencia con el Concilio implícita en el método de trabajo del cardenal-teólogo. Que, en todos sus años de magisterio en Roma, ha firmado siempre y exclusivamente documentos discutidos punto por punto con el episcopado mundial, lo cual ha permitido aclarar la debilidad de las premisas y la parcialidad de los argumentos que, ante el cónclave y con gran apoyo de los medios de comunicación, producían y propagaban los grandes agentes del &lt;em&gt;wojtylianismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hoy el mundo católico no vive bajo la ferocidad pastoral de una &lt;em&gt;Summa vitae&lt;/em&gt; promulgada como dogma, sino que avanza iluminado por la luz intensa (aunque problemática) de tres encíclicas dedicadas a los temas éticos impuestos por la vida, se lo debe a un Ratzinger teólogo que no ha rechazado jamás el diálogo ni la discusión. Y que, a diferencia de Juan Pablo II (capaz de contradecir con desenvoltura incluso lo que él mismo había afirmado el día anterior), siempre ha sabido vincular su teología a todos los momentos creativos que, desde Juan XXIII hasta nuestros días, ha concedido el Espíritu a su Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cardenal, en los años en los que los vaticanistas esperaban acceder a un sistema capaz de transformar en &lt;em&gt;best sellers&lt;/em&gt; periodísticos unas ilusiones ópticas muy toleradas y bien recompensadas -siempre que se redactasen por encargo de los miembros de corbata del Opus Dei-, Ratzinger era objeto de poco seguimiento. Con su elección como Papa, recibió como regalo las multitudes que el Pueblo de Dios vierte a diario a su paso y que, desde hace ya cuatro años, siguen sus homilías con una atención que no deja de asombrar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo con recordar algún gran acontecimiento de la época de Wojtyla, los actos de Ratzinger pueden parecer minimalistas, desarrollados a partir de una expresividad simbólica que está relacionada con la liturgia que él celebra con gran autoridad. Su magisterio está totalmente centrado en la palabra desnuda: homilías, Ángelus, catequesis, discursos y, hasta ahora, sólo dos encíclicas. En este sereno y tenaz intento de vincular su autoridad exclusivamente a la Palabra de Dios, Benedicto XVI está volviendo a acostumbrar a los católicos a fijarse en lo esencial, no en su persona sino en Jesucristo vivo y presente en su Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al contrario que el &lt;em&gt;wojtylianismo,&lt;/em&gt; con su fecunda complejidad, el &lt;em&gt;ratzingerismo&lt;/em&gt; no admite contradicciones entre las luces del escenario y la penumbra de la trastienda, porque, como ha explicado, &amp;quot;el cristianismo, el catolicismo, no son un cúmulo de prohibiciones, sino una opción positiva. Y es muy importante que se vea de nuevo, porque esa conciencia, hoy, prácticamente ha desaparecido. Se ha oído tanto hablar de lo que no está permitido...&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La glosa que añade a este principio es que es en la liturgia donde encuentra los temas para expresar este y otros mensajes fundamentales de la fe. Y que de esa fuente, y esos temas, su voz &amp;quot;se inserta en la actualidad de hoy, en la que, ante todo, queremos buscar la colaboración de los pueblos y las vías posibles hacia la reconciliación y la paz&amp;quot;. Para los católicos comprometidos en la política y la labor social, la señal objetiva contenida en las reflexiones de Benedicto XVI debería estar muy clara: es posible encontrar, partiendo del magisterio pontificio, una discusión seria y profunda sobre los grandes problemas teológicos e históricos de nuestra época y sobre las premisas por las que se rigen. Al observar el Cielo por encima de la Iglesia actual, el papa Ratzinger lee en él todas las palabras importantes, y casi siempre nuevas, que desde el magisterio pontificio y el episcopal nos invitan al diálogo, el trabajo, el valor, la fantasía política, la comunión social. Todas ellas, palabras que prescinden de una &amp;quot;cultura confesional&amp;quot; específica e invitan a una clara interiorización de los valores fundamentales en una sociedad civil que se convierte así en el &lt;em&gt;topos,&lt;/em&gt; el lugar en el que el diálogo, el altruismo, la sinceridad, la asunción de responsabilidades políticas y económicas, la honradez, el auténtico espíritu de democracia y la serenidad de las relaciones sociales encarnan un precepto evangélico fundamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras Benedicto XVI nos entrega su &amp;quot;teología de la sociedad civil&amp;quot;, en Europa entran en el seminario los primeros jóvenes llegados a la edad de la razón tras la caída del muro de Berlín. En Latinoamérica, la mitad de los obispos no recuerda los desgarros posteriores a la reunión de Medellín. En Estados Unidos y el resto del mundo anglosajón, los obispos incapaces y sin vergüenza han sido marginados y los católicos están impulsando una nueva etapa eclesial en la que a nadie le está autorizado minimizar el dolor de quienes han sufrido los pecados cometidos por los hombres de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una África (como demostró Benedicto XVI en sus discursos de Camerún y Angola) entregada por cuatro perras a las trivializaciones de los hombres del rock y las ONG, la Iglesia construye cultura y libertad. La buena noticia es ésta: esta vez, al menos, los africanos no se han dejado meter en la cabeza el preservativo de las multinacionales farmacéuticas de capital francés, alemán y belga-holandés. Prueben a localizar en un motor de búsqueda, en francés o en inglés, las palabras clave de la reciente visita papal a África, y verán que en el Continente Negro todos comprendieron el sentido político de la declaración con la que, recién llegado a Yaundé, Benedicto XVI reivindicó el derecho a la salud y, por tanto, a los cuidados gratuitos, para todos. Pongan después el nombre de Nicolas Sarkozy y verán cómo y por qué se encontró con oposición tanto en Senegal en enero como en Congo a finales de marzo. Porque, aunque uno quiera ir de laico y progresista, para comprender el mundo hace falta tener también ojos para ver y oídos para escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10.5pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot; color=&quot;#000000&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filippo di Giacomo&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10.5pt; line-height: 140%&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;font face=&quot;Georgia&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#000000&quot;&gt; es canonista y editorialista-analista del diario La Stampa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;font face=&quot;Times New Roman&quot; size=&quot;3&quot; color=&quot;#000000&quot;&gt; &lt;/font&gt; &lt;br /&gt;</description>
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